14/05/2026
Ya no diré si te extraño.
Creo más bien que mi ser, por entero,
se degrada con tu enfermedad;
pues este dolor in****no
me arde como soles azules,
como el reflejo en el río,
hincada cogiendo una flor.
Ya no te diré si te quiero,
cariño, porque respiro fuego
que llama por ti;
por supuesto que en los charcos
el verde se convierte
en ausencia.
Ya no diré si te odio,
pues la combinación errática
de mis tempestades rojas
amputan el cielo
de tu alma,
y eso es mi culpa.
Ya no te diré nada.