Evy en Paris

Evy en Paris El amor es el regalo mas hermoso que Dios pudo darnos, aquel que tiene a Dios práctica el amor ❤️

A mi padre, padre mío🤍Dios, en el día exacto en que decidió mi nacimiento, te eligió como mi padre. Y por eso, le agrade...
08/08/2025

A mi padre, padre mío🤍

Dios, en el día exacto en que decidió mi nacimiento, te eligió como mi padre. Y por eso, le agradezco con todo el corazón. Cada vez que pienso en ti, te recuerdo creyendo en mí, haciéndome reír, defendiéndome.
Gracias a Dios por tu vida, por ser mi padre, por tu presencia diaria, por existir a mi lado.

Sembraste en mí primero la alegría: porque, fuera cual fuera la situación, tú siempre estabas ahí para robar sonrisas.
Sembraste en mí el positivismo: porque en medio de la precariedad y la pobreza, tú eras el más optimista y siempre encontrabas una salida.
Sembraste en mí el amor por los tuyos… por los míos.

Recuerdo muy bien esa frase tuya: “a mis hijos, con razón o sin razón”.
Y también esa otra que dijiste una vez: “yo condenaría mi alma en esta tierra por cuidar de ellos”.
Frases que, aunque hoy sé que no eran del todo correctas, revelaban lo más profundo de tu corazón: un amor incondicional.
Ahora sé que tu amor también es para Dios. Y de esas frases, lo que me queda —y valoro con todo el alma— es el amor que sembraste.
Eso me enseñaste tú.

Sacrificaste tu vida por tus hijos.
No fuiste el mejor, pero ¿quién lo es?
Con tus errores y aciertos, me mostraste dónde no pisar, qué no repetir.
Me enseñaste a ser fuerte, a levantarme, a perseverar a pesar de todo.
Me enseñaste a no tener miedo y a enfrentar la vida con valentía.

Y en estos últimos tiempos, padre mío, me enseñaste que nunca es tarde.
Nunca es tarde para volver a Dios.

Tu fe y tu esperanza son un ejemplo que nunca olvidaré.
Porque, incluso desde donde estás, tu fe en el Señor es más grande que la mía.
Y tu esperanza —la de que un día nos veremos juntos— la creo. La creo al cien por ciento.

En esta vida que estamos viviendo, no podemos olvidar la fe.
Tal vez aquí no pudimos estar siempre juntos,
pero allá, en el cielo, estaremos unidos para toda la eternidad,
con nuestro amado Dios,
quien siempre nos protegió, y que tejió este lazo eterno:
tú como mi padre, yo como tu hija.

Gracias a Dios por eso.
Gracias a Dios por cada instante.
Gracias a Dios por ti, papá.
Gracias a Dios por ti.

Evy 🤍

✨ “Morir para vivir 🤍Yo no buscaba París.No lo soñé.No lo planeé.No lo pedí.Fue Dios quien me trajo.No con mapas, ni pro...
28/07/2025

✨ “Morir para vivir 🤍

Yo no buscaba París.
No lo soñé.
No lo planeé.
No lo pedí.
Fue Dios quien me trajo.

No con mapas, ni promesas terrenales,
sino con una herida abierta
y un alma rota,
atada a un amor que no era amor,
y a una vida que me secaba por dentro.

El cáncer fue el principio de la libertad.
No lo vi como una tragedia,
sino como un descanso.
Pensé que moriría… y sentí paz.
Pero luego vi a mi madre llorar,
y algo en mí se quebró.

Yo no quería que ella entierre otro hijo.
Así que le hablé a Dios con mi alma:
“Si me ayudas a vivir… te doy mi vida.”

Y Él escuchó.

La llamada llegó como un susurro del cielo.
Abdael(usado por Dios) , una voz del pasado,
una mano tendida sin saber por qué.
Me dijo:
“¿Quieres venir a Francia?”
Y sin documentos,
sin saber nada,
solo con la fe desnuda y la promesa hecha,
partí.

Le dije a mi madre:
“Tú crees en Dios?.
Déjame ir.
Si me quedo, igual me muero.
Déjame morir en el intento.”

Y ella, temblando, me dejó partir.

Llegué el 28 de abril.
Me operaron el 15 de agosto.
Y el 26 de noviembre,
los médicos dijeron: “Estás libre del cáncer.”

Dios me cumplió.
Pero yo…
yo me perdí de nuevo.

El dolor no me transformó.
No del todo.
Volví al mundo.
Fui a fiestas.
Atraganté mi alma de ruido.
Huí del silencio donde Él me hablaba.

Pero Él no se olvidó de mí.
Su promesa ardía en mi pecho.
Dormía con ella.
Me despertaba con ella.
Y entonces, un día… soñé.

Oscuridad total.
Negro.
Nada.

Y en medio de ese abismo:
una vasija de barro.
Silenciosa.
Inmóvil.
Y se rompió.
Se partió en dos.

Desperté confundida.
¿Qué era eso?
¿Era yo?

Busqué respuestas.
No en la gente.
No en libros.
Busqué solo en Él.
Y entendí.

Yo era esa vasija.
Frágil.
Quebrada.
Y Él, el Alfarero.

Tuvo que romperme para volver a hacerme.
Para vaciarme de mí…
y llenarme de Él.

Y desde entonces, todo cambió.
No fue de golpe.
Fue día tras día.
Caída tras caída.
Llanto tras llanto.

Hoy intento morir cada día.
Morir a mi ego.
A mis deseos.
A mi lógica.
A mi orgullo.

Porque solo así vivo.
Solo así Él puede habitarme.

A veces me acerco más y me da miedo.
Porque cada vez que me acerco, algo muere en mí.
Pero también algo nuevo nace.

Me enamoré de Dios.
No de la religión.
No de los templos.
De Él.

Me enamoré del Dios que esperó
con paciencia infinita
a que yo lo eligiera.

Y ahora, no puedo soltarlo.
Aunque tiemble.
Aunque dude.
Aunque tropiece.

Mi anhelo ya no es un esposo.
Ni hijos.
Ni riqueza.
Ni seguridad.
Ni títulos.

Solo Él.

Mi hogar ya no es un país,
ni un barrio,
ni una casa bonita.
Mi hogar es Su presencia.
Mi morada es Su abrazo.
Mi eternidad empieza donde Él esté.

Gracias, mi Dios.
Por romperme con amor.
Por vaciarme con ternura.
Por hacer de mí una vasija nueva
a Tu imagen.

Morir para vivir.
Ese es el misterio.
Ese es el milagro.
Y yo…
soy testimonio vivo de eso.

Con amor en Cristo Evy 🤍

El sueño del mar y la montañaDurante años —toda mi infancia, toda mi juventud, hasta los veintiocho— el mismo sueño se p...
28/07/2025

El sueño del mar y la montaña

Durante años —toda mi infancia, toda mi juventud, hasta los veintiocho— el mismo sueño se posaba sobre mis noches como una revelación. A veces cambiaba el lugar, otras veces los rostros, pero el mensaje era siempre el mismo. Una verdad que se repetía como una campana sagrada en mi espíritu.

Yo estaba allí, de pie, frente al mar.
A veces era una playa desconocida. A veces, agua dulce. Pero siempre, siempre, el mar. A mi espalda, un cerro inmenso se alzaba como un testigo silencioso. Yo sabía —sin nadie decírmelo— que el fin se acercaba. No el fin del mundo tal vez, pero sí el de algo. Un tsunami. Un maremoto de esos que lo cambian todo.

El agua retrocedía, y yo lo sabía: vendría una ola devastadora.
—¡Va a venir un tsunami! —gritaba—. ¡Vamos al cerro! ¡Subamos!
Pero nadie me creía. Nadie me escuchaba. Aun viendo el mar retirarse, la gente seguía como si nada.

Entonces corría. Siempre con un niño o una niña que debía salvar. A veces mi hermano, pequeño, en una moto; otras veces una niña perdida entre escombros. Una vez rompí un techo para sacar a un niño atrapado. Otra vez rescaté niñas enjauladas como animales, sin lenguaje, sin mundo. No podía salvar a todos, pero a uno sí. Siempre a uno.
Y subía. Siempre había una escalera escondida a mitad del cerro. O un camino que lo rodeaba. A veces encontraba una puerta entre sembríos de arroz. Pero siempre llegaba a lo alto. Siempre.

Desde allí veía el horror.
Casas flotando, cuerpos inertes. El mar cubriendo lo que fue ciudad, vida, familia. Veía todo sumergido bajo esa agua turbia o, a veces, cristalina como la verdad. Y entonces el niño o la niña junto a mí temblaba. Yo lo miraba a los ojos y decía:
—Tranquilo, ya nos van a venir a salvar.

Y me giraba. Daba la media vuelta desde la punta del cerro y entonces, del otro lado de la montaña, aparecía otro mar. Uno calmo, resplandeciente. El sol brillando al fondo. Delfines, orcas, saltando de un lado a otro en libertad. Un paisaje de paz, de renacer.

Este sueño lo tuve una y otra vez, por años. Hasta que llegué a París. Allí, simplemente, se detuvo.

🤍🤍🤍

Quizá ese sueño no hablaba del fin del mundo, sino del fin de mis propios miedos. De mis infancias ahogadas. De las veces en que supe que algo venía a destruir, y nadie me escuchaba. El tsunami eran los abusos, el abandono, la violencia. Y yo, esa niña que nunca dejó de correr para salvar a otra.

Subir al cerro era buscar a Dios.
Era resistir.
Era alzar los ojos a donde viene el auxilio.

Y al final, cuando todo parecía perdido, siempre había otro mar. Un mar en calma. Un sol al fondo. Vida nueva.
El sueño me enseñó que aun cuando el mundo se hunda, siempre hay una cima donde esperar salvación. Y siempre —siempre— una nueva orilla del otro lado.❤️ Con amor en Cristo Evy ❤️

🤍EL SÁBADO: UN REGALO OLVIDADO DEL CREADOR 🤍Desde el principio, Dios nos dejó un tesoro en el tiempo: un día santo, apar...
17/07/2025

🤍EL SÁBADO: UN REGALO OLVIDADO DEL CREADOR 🤍

Desde el principio, Dios nos dejó un tesoro en el tiempo: un día santo, apartado para recordarlo y deleitarnos en Él.

“Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó… Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó” (Génesis 2:2-3).

Antes de que existiera el pecado, antes de que hubiera judíos, Dios bendijo y apartó el séptimo día para toda la humanidad. Es el único día de la semana que recibió una bendición especial, y esa bendición nunca fue quitada.

“El sábado fue hecho para el hombre, y no el hombre para el sábado” (Marcos 2:27).

Jesús mismo nos recordó que el sábado es un regalo, no una carga. Es un día para descansar de las cargas del mundo y acercarnos más a nuestro Creador y Redentor.

Y cuando Dios entregó su Ley, no dijo “les doy un nuevo mandamiento”, sino:

“Acuérdate del día de reposo para santificarlo” (Éxodo 20:8).

¿Por qué “acuérdate”? Porque ya existía desde la creación, pero el pueblo lo había olvidado.

El sábado también es señal de que Dios es quien nos santifica:

“Les di también mis sábados, para que fuesen por señal entre mí y ellos, para que supiesen que yo soy Jehová que los santifico” (Ezequiel 20:12).

Incluso en la nueva tierra, seguiremos adorando a Dios cada sábado:

“De mes en mes, y de sábado en sábado, vendrá toda carne a adorar delante de mí, dice Jehová” (Isaías 66:23).

¿Ves? El sábado no es solo historia pasada. Es eterno. Es una cita semanal con Dios, un recordatorio de que no somos esclavos del trabajo ni del pecado, sino hijos de un Creador amoroso.

Jesús nunca lo abolió; al contrario, lo honró, lo enseñó y lo vivió. Y Él dijo:

“Si me amáis, guardad mis mandamientos” (Juan 14:15).

Reflexiona:
• ¿Qué significa para ti que Dios haya apartado un día solo para estar contigo?
• ¿Por qué crees que el enemigo ha intentado que se olvide este mandamiento que empieza con “Acuérdate”?

Dios te está llamando a redescubrir este regalo. No como una obligación fría, sino como una delicia espiritual:

“Si apartas tu pie del sábado… y lo llamas delicia, santo, glorioso de Jehová… entonces te deleitarás en Jehová” (Isaías 58:13-14).

🤍Hoy puedes volver a ese día bendito, a esa cita de amor con tu Creador. No es solo un mandamiento… es una invitación a descansar en Él.🤍

Lo dejo en tus manos, SeñorSeñor amado, Cristo mío,hoy vengo con este peso que ya no puedo sostener.Traigo su nombre ent...
17/07/2025

Lo dejo en tus manos, Señor
Señor amado, Cristo mío,
hoy vengo con este peso que ya no puedo sostener.
Traigo su nombre entre mis manos temblorosas,
traigo su historia, sus heridas,
y todo el dolor que yo también provoqué.

Lo miro con ojos de compasión,
y sí… lo amo en Ti mi Jesús
pero no con el amor ciego del pasado,
sino con ese amor que Tú pusiste en mí,
el amor que desea el bien, aunque duela soltar.

He hecho lo que pude, Señor.
He pedido perdón, he intentado reparar,
he mostrado que ya no soy la misma,
pero sus ojos siguen atrapados en el ayer.
Y yo no puedo abrirlos… solo Tú puedes.

Por eso hoy, Jesús, te lo entrego.
Lo pongo en tus manos heridas,
esas manos que cargaron la cruz y la culpa del mundo,
porque en ellas hay poder para sanar lo que mi corazón no alcanza.

Te entrego sus rencores, sus miedos, sus cadenas.
Te entrego mi deseo de verlo libre,
te entrego mi llanto por lo que fue
y mi esperanza por lo que puede ser en Ti.

Yo ya no lo retengo.
Lo dejo a los pies de tu trono,
confiando en que Tú eres más que suficiente
para restaurar lo que yo nunca podré.

Señor, si un día él logra verte,
que sea tu amor quien lo abrace,
que seas Tú quien lo libere.
Y si nunca mira atrás,
que al menos mi vida sea testimonio de que Tú sí transformas.

Lo dejo en Ti, Jesús.
Lo dejo en el único lugar seguro:
Tus manos eternas.

Amén.

“Mis principios no están en venta”Yo no quiero parecer fuerte.Quiero ser fiel.No a alguien. No a un ideal.Sino a lo que ...
08/07/2025

“Mis principios no están en venta”
Yo no quiero parecer fuerte.
Quiero ser fiel.
No a alguien. No a un ideal.
Sino a lo que Dios sembró en mí cuando me limpió las heridas y me dijo:
“Camina diferente. Yo estaré contigo.”

Por eso, cuando alguien llega y me ofrece algo que huele a lo de antes,
aunque venga con flores, sonrisas o palabras bonitas,
mi espíritu ya no se arrodilla.
Porque aprendí a reconocer lo que no quiero volver a permitir.

No me importa si todo el mundo dice que una cerveza no es nada,
que los hombres son así, que estoy pidiendo demasiado.
No estoy aquí para adaptar mis convicciones a la mediocridad del mundo.
Estoy aquí para guardar mi corazón,
no con orgullo, sino con honra.

Porque mis principios no están en venta.
No son negociables.
No son una moda ni una reacción exagerada.
Son el fruto de un proceso largo, a veces doloroso, pero bendito,
donde Dios me enseñó a amar lo que Él ama.

Muchas personas se han burlado de eso…
Se ríen de mi deseo de un amor sobrio, firme, confiable.
Me han dicho que siga buscando algo que no encontrare, otra persona me dijo “suerte con eso” “eso déjalo para la feas” “eso déjalo para cuando estes vieja” “quiero ver el día que encuentres un hombre perfecto” a uno que no tome, no fume… y que tenga “alas”.

Y sí, seguiré buscando.
Pero no un ángel perfecto,
sino un hombre valiente.
Un hombre que haya entendido que ser verdadero es mejor que ser popular.
Un hombre que no me haga elegir entre Dios y él.

Y si no aparece, no pasa nada.
No necesito a alguien que me respete para saber que valgo.
Lo sé porque Dios me lo dijo primero.
Y si lloré hoy, no fueron por sus burlas!
Fue porque aún hay días donde el mundo me recuerda que soy distinta.
Pero ser distinta por causa de Cristo…
es el mayor privilegio de mi vida.

Así que no, no quiero lo “normal”.
Quiero lo santo.
Y si eso me hace quedarme sola un tiempo más,
entonces que sea Él quien me acompañe en el camino.
Porque yo no vine a este mundo a negociar mi fe.
Vine a vivirla.

Evy🤍

Soy vasija que se quiebra y no se rinde🙏🏼🤍No soy perfecta, Señor.No soy santa ni alta ni fuerte,pero cuando alguien llor...
07/07/2025

Soy vasija que se quiebra y no se rinde🙏🏼🤍

No soy perfecta, Señor.
No soy santa ni alta ni fuerte,
pero cuando alguien llora,
mi alma se desviste
y corre a abrazar el dolor que no es mío,
como si llevarlo pudiera sanar algo en mí.

A veces escucho tanto,
que me sangran los oídos del alma.
Pero no puedo callar los latidos que empujas en mi pecho.
No puedo quedarme quieta
mientras alguien se hunde en su noche.

No soy yo, lo sé.
Es tu amor el que se asoma por mis ojos
y se derrama en palabras que no planeé,
en gestos que no ensayé,
en abrazos que no son míos
pero que tú usas como puente.

A mi padre, que un día me dejó,
ahora intento sostenerle los días,
como quien enciende una vela en una celda oscura.
No sé si entiende mi ternura,
pero yo sé que tú sí.
Porque solo tú puedes cambiar el abandono en llamado,
la herida en misión,
el hueco en fuente.

Y cuando llegan a mí los que ya no pueden más,
no los veo como un azar:
sé que tú los traes.
Y aunque mi corazón esté desgastado,
aunque a veces quiera solo dormir,
me levanto y doy lo que tengo.
Porque todo lo que tengo es tuyo.

Soy vasija que se quiebra y no se rinde.
Soy barro sensible,
pero tú soplas dentro
y me haces lámpara,
pan, consuelo,
respuesta viva.

No quiero gloria,
no quiero títulos.
Solo quiero ser ese faro
que arde mientras tú lo soplas.
Que alumbra sin saberlo,
y se apaga cuando tú decidas.

Si alguna vida se levanta después de encontrarme,
es porque tú pasaste por mí.
Si alguna lágrima se transforma en canto,
es porque tú la tocaste.

Y si yo no soy más que una gota en este mar de quebrantos,
entonces déjame ser tu gota,
esa que cae justo donde alguien tenía sed.

Amén.

01/07/2025

🌈 Amar sin juzgar: lo que entendí al ver el Pride 🕊️

Hace unos días, vi la marcha del Pride como espectadora.
Y quiero empezar diciendo algo muy claro:
No estoy aquí para juzgar a nadie.

No lo hago porque “no debo”.
No lo hago porque no me nace hacerlo.
Mi corazón no tiene piedras para lanzar, solo oraciones que guardar.

📖 “El que de vosotros esté sin pecado, sea el primero en arrojar la piedra.”
— Juan 8:7

Conozco muy de cerca a personas que forman parte de esa comunidad.
Mis amigas Sami y Angelita son lesbianas.
Sami y yo ya no estamos en contacto —Dios nos llevó por caminos distintos—
pero ella sabe que la quiero y la respeto profundamente.
Vivimos tantas cosas juntas… y aún hoy, la considero mi amiga.

Angelita, en cambio, sigue presente en mi vida aquí en París.
He visto su lucha de cerca.
Su corazón sincero, sus preguntas, su dolor…
Y cuando ella se encuentra con una verdad en la Biblia, lo enfrenta con valor,
aunque dentro de sí, lo que siente parezca más fuerte.

📖 “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?”
— Jeremías 17:9
📖 “Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.”
— Juan 17:17

No puedo decirle que vive en una mentira,
porque para ella, eso que siente es una verdad vivida, real y profunda.
Solo Dios conoce el proceso.
Solo Él conoce el alma.

Un día hicimos una promesa:
“Tú predicarás, Evy, y yo cantaré. Juntas traeremos a muchos a los pies de Jesús.”
Y yo todavía anhelo ese día con amor.
Pero no me apresuro: Dios tiene el plan. Él sabe.

Entonces, ¿qué decir de ellos?
Mi conclusión es esta:
nada.
Porque no soy yo quien debe convertir.
No eres tú, lector. Es el Espíritu Santo.

📖 “Nadie puede decir: ‘Jesús es el Señor’, sino por el Espíritu Santo.”
— 1 Corintios 12:3

Tú y yo solo somos luces.
Pequeños reflectores que apuntan a Jesús.
No somos el sol, solo espejos.
No somos la fuente, solo canales.

📖 “Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.”
— Mateo 5:16

Querido amigo, amiga, hermano, hermana:
Tú que marchas con orgullo…
Nosotros, los que no marchamos, también pecamos.
También nos hemos aferrado a cosas que sentíamos como verdaderas…
y también nos costó soltarlas.

Pero un día nos encontramos con el amor de Jesús.
Y al conocerlo, entendimos que obedecer no siempre es “sentir”,
sino morir a nosotros mismos para vivir en Él.

📖 “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí.”
— Gálatas 2:20

Por eso te digo:
No somos tan diferentes.
Ambos luchamos.
La tuya tiene un color. La mía tal vez no.
Pero lucha es lucha.
Y amor… es amor.

📖 “Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.”
— Juan 8:32

Que el amor de Dios sea tu verdad más grande.
Que su Palabra sea escrita en tu corazón y en tu mente.
Y que cuando llegue el momento, dobles tus rodillas no por miedo,
sino por amor.
Ese amor que nunca falla.
Ese amor que te espera con los brazos abiertos.

🕊️ Dios te bendiga. A ti. A todos.
Siempre.

👉 ¿Tú también estás luchando con una verdad difícil?
Jesús te ama. Y su verdad no viene a condenarte, sino a liberarte. 💗

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