Evy en Paris

Evy en Paris El amor es el regalo mas hermoso que Dios pudo darnos, aquel que tiene a Dios práctica el amor ❤️

A mi padre, padre mío🤍Dios, en el día exacto en que decidió mi nacimiento, te eligió como mi padre. Y por eso, le agrade...
08/08/2025

A mi padre, padre mío🤍

Dios, en el día exacto en que decidió mi nacimiento, te eligió como mi padre. Y por eso, le agradezco con todo el corazón. Cada vez que pienso en ti, te recuerdo creyendo en mí, haciéndome reír, defendiéndome.
Gracias a Dios por tu vida, por ser mi padre, por tu presencia diaria, por existir a mi lado.

Sembraste en mí primero la alegría: porque, fuera cual fuera la situación, tú siempre estabas ahí para robar sonrisas.
Sembraste en mí el positivismo: porque en medio de la precariedad y la pobreza, tú eras el más optimista y siempre encontrabas una salida.
Sembraste en mí el amor por los tuyos… por los míos.

Recuerdo muy bien esa frase tuya: “a mis hijos, con razón o sin razón”.
Y también esa otra que dijiste una vez: “yo condenaría mi alma en esta tierra por cuidar de ellos”.
Frases que, aunque hoy sé que no eran del todo correctas, revelaban lo más profundo de tu corazón: un amor incondicional.
Ahora sé que tu amor también es para Dios. Y de esas frases, lo que me queda —y valoro con todo el alma— es el amor que sembraste.
Eso me enseñaste tú.

Sacrificaste tu vida por tus hijos.
No fuiste el mejor, pero ¿quién lo es?
Con tus errores y aciertos, me mostraste dónde no pisar, qué no repetir.
Me enseñaste a ser fuerte, a levantarme, a perseverar a pesar de todo.
Me enseñaste a no tener miedo y a enfrentar la vida con valentía.

Y en estos últimos tiempos, padre mío, me enseñaste que nunca es tarde.
Nunca es tarde para volver a Dios.

Tu fe y tu esperanza son un ejemplo que nunca olvidaré.
Porque, incluso desde donde estás, tu fe en el Señor es más grande que la mía.
Y tu esperanza —la de que un día nos veremos juntos— la creo. La creo al cien por ciento.

En esta vida que estamos viviendo, no podemos olvidar la fe.
Tal vez aquí no pudimos estar siempre juntos,
pero allá, en el cielo, estaremos unidos para toda la eternidad,
con nuestro amado Dios,
quien siempre nos protegió, y que tejió este lazo eterno:
tú como mi padre, yo como tu hija.

Gracias a Dios por eso.
Gracias a Dios por cada instante.
Gracias a Dios por ti, papá.
Gracias a Dios por ti.

Evy 🤍

✨ “Morir para vivir 🤍Yo no buscaba París.No lo soñé.No lo planeé.No lo pedí.Fue Dios quien me trajo.No con mapas, ni pro...
28/07/2025

✨ “Morir para vivir 🤍

Yo no buscaba París.
No lo soñé.
No lo planeé.
No lo pedí.
Fue Dios quien me trajo.

No con mapas, ni promesas terrenales,
sino con una herida abierta
y un alma rota,
atada a un amor que no era amor,
y a una vida que me secaba por dentro.

El cáncer fue el principio de la libertad.
No lo vi como una tragedia,
sino como un descanso.
Pensé que moriría… y sentí paz.
Pero luego vi a mi madre llorar,
y algo en mí se quebró.

Yo no quería que ella entierre otro hijo.
Así que le hablé a Dios con mi alma:
“Si me ayudas a vivir… te doy mi vida.”

Y Él escuchó.

La llamada llegó como un susurro del cielo.
Abdael(usado por Dios) , una voz del pasado,
una mano tendida sin saber por qué.
Me dijo:
“¿Quieres venir a Francia?”
Y sin documentos,
sin saber nada,
solo con la fe desnuda y la promesa hecha,
partí.

Le dije a mi madre:
“Tú crees en Dios?.
Déjame ir.
Si me quedo, igual me muero.
Déjame morir en el intento.”

Y ella, temblando, me dejó partir.

Llegué el 28 de abril.
Me operaron el 15 de agosto.
Y el 26 de noviembre,
los médicos dijeron: “Estás libre del cáncer.”

Dios me cumplió.
Pero yo…
yo me perdí de nuevo.

El dolor no me transformó.
No del todo.
Volví al mundo.
Fui a fiestas.
Atraganté mi alma de ruido.
Huí del silencio donde Él me hablaba.

Pero Él no se olvidó de mí.
Su promesa ardía en mi pecho.
Dormía con ella.
Me despertaba con ella.
Y entonces, un día… soñé.

Oscuridad total.
Negro.
Nada.

Y en medio de ese abismo:
una vasija de barro.
Silenciosa.
Inmóvil.
Y se rompió.
Se partió en dos.

Desperté confundida.
¿Qué era eso?
¿Era yo?

Busqué respuestas.
No en la gente.
No en libros.
Busqué solo en Él.
Y entendí.

Yo era esa vasija.
Frágil.
Quebrada.
Y Él, el Alfarero.

Tuvo que romperme para volver a hacerme.
Para vaciarme de mí…
y llenarme de Él.

Y desde entonces, todo cambió.
No fue de golpe.
Fue día tras día.
Caída tras caída.
Llanto tras llanto.

Hoy intento morir cada día.
Morir a mi ego.
A mis deseos.
A mi lógica.
A mi orgullo.

Porque solo así vivo.
Solo así Él puede habitarme.

A veces me acerco más y me da miedo.
Porque cada vez que me acerco, algo muere en mí.
Pero también algo nuevo nace.

Me enamoré de Dios.
No de la religión.
No de los templos.
De Él.

Me enamoré del Dios que esperó
con paciencia infinita
a que yo lo eligiera.

Y ahora, no puedo soltarlo.
Aunque tiemble.
Aunque dude.
Aunque tropiece.

Mi anhelo ya no es un esposo.
Ni hijos.
Ni riqueza.
Ni seguridad.
Ni títulos.

Solo Él.

Mi hogar ya no es un país,
ni un barrio,
ni una casa bonita.
Mi hogar es Su presencia.
Mi morada es Su abrazo.
Mi eternidad empieza donde Él esté.

Gracias, mi Dios.
Por romperme con amor.
Por vaciarme con ternura.
Por hacer de mí una vasija nueva
a Tu imagen.

Morir para vivir.
Ese es el misterio.
Ese es el milagro.
Y yo…
soy testimonio vivo de eso.

Con amor en Cristo Evy 🤍

El sueño del mar y la montañaDurante años —toda mi infancia, toda mi juventud, hasta los veintiocho— el mismo sueño se p...
28/07/2025

El sueño del mar y la montaña

Durante años —toda mi infancia, toda mi juventud, hasta los veintiocho— el mismo sueño se posaba sobre mis noches como una revelación. A veces cambiaba el lugar, otras veces los rostros, pero el mensaje era siempre el mismo. Una verdad que se repetía como una campana sagrada en mi espíritu.

Yo estaba allí, de pie, frente al mar.
A veces era una playa desconocida. A veces, agua dulce. Pero siempre, siempre, el mar. A mi espalda, un cerro inmenso se alzaba como un testigo silencioso. Yo sabía —sin nadie decírmelo— que el fin se acercaba. No el fin del mundo tal vez, pero sí el de algo. Un tsunami. Un maremoto de esos que lo cambian todo.

El agua retrocedía, y yo lo sabía: vendría una ola devastadora.
—¡Va a venir un tsunami! —gritaba—. ¡Vamos al cerro! ¡Subamos!
Pero nadie me creía. Nadie me escuchaba. Aun viendo el mar retirarse, la gente seguía como si nada.

Entonces corría. Siempre con un niño o una niña que debía salvar. A veces mi hermano, pequeño, en una moto; otras veces una niña perdida entre escombros. Una vez rompí un techo para sacar a un niño atrapado. Otra vez rescaté niñas enjauladas como animales, sin lenguaje, sin mundo. No podía salvar a todos, pero a uno sí. Siempre a uno.
Y subía. Siempre había una escalera escondida a mitad del cerro. O un camino que lo rodeaba. A veces encontraba una puerta entre sembríos de arroz. Pero siempre llegaba a lo alto. Siempre.

Desde allí veía el horror.
Casas flotando, cuerpos inertes. El mar cubriendo lo que fue ciudad, vida, familia. Veía todo sumergido bajo esa agua turbia o, a veces, cristalina como la verdad. Y entonces el niño o la niña junto a mí temblaba. Yo lo miraba a los ojos y decía:
—Tranquilo, ya nos van a venir a salvar.

Y me giraba. Daba la media vuelta desde la punta del cerro y entonces, del otro lado de la montaña, aparecía otro mar. Uno calmo, resplandeciente. El sol brillando al fondo. Delfines, orcas, saltando de un lado a otro en libertad. Un paisaje de paz, de renacer.

Este sueño lo tuve una y otra vez, por años. Hasta que llegué a París. Allí, simplemente, se detuvo.

🤍🤍🤍

Quizá ese sueño no hablaba del fin del mundo, sino del fin de mis propios miedos. De mis infancias ahogadas. De las veces en que supe que algo venía a destruir, y nadie me escuchaba. El tsunami eran los abusos, el abandono, la violencia. Y yo, esa niña que nunca dejó de correr para salvar a otra.

Subir al cerro era buscar a Dios.
Era resistir.
Era alzar los ojos a donde viene el auxilio.

Y al final, cuando todo parecía perdido, siempre había otro mar. Un mar en calma. Un sol al fondo. Vida nueva.
El sueño me enseñó que aun cuando el mundo se hunda, siempre hay una cima donde esperar salvación. Y siempre —siempre— una nueva orilla del otro lado.❤️ Con amor en Cristo Evy ❤️

🤍EL SÁBADO: UN REGALO OLVIDADO DEL CREADOR 🤍Desde el principio, Dios nos dejó un tesoro en el tiempo: un día santo, apar...
17/07/2025

🤍EL SÁBADO: UN REGALO OLVIDADO DEL CREADOR 🤍

Desde el principio, Dios nos dejó un tesoro en el tiempo: un día santo, apartado para recordarlo y deleitarnos en Él.

“Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó… Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó” (Génesis 2:2-3).

Antes de que existiera el pecado, antes de que hubiera judíos, Dios bendijo y apartó el séptimo día para toda la humanidad. Es el único día de la semana que recibió una bendición especial, y esa bendición nunca fue quitada.

“El sábado fue hecho para el hombre, y no el hombre para el sábado” (Marcos 2:27).

Jesús mismo nos recordó que el sábado es un regalo, no una carga. Es un día para descansar de las cargas del mundo y acercarnos más a nuestro Creador y Redentor.

Y cuando Dios entregó su Ley, no dijo “les doy un nuevo mandamiento”, sino:

“Acuérdate del día de reposo para santificarlo” (Éxodo 20:8).

¿Por qué “acuérdate”? Porque ya existía desde la creación, pero el pueblo lo había olvidado.

El sábado también es señal de que Dios es quien nos santifica:

“Les di también mis sábados, para que fuesen por señal entre mí y ellos, para que supiesen que yo soy Jehová que los santifico” (Ezequiel 20:12).

Incluso en la nueva tierra, seguiremos adorando a Dios cada sábado:

“De mes en mes, y de sábado en sábado, vendrá toda carne a adorar delante de mí, dice Jehová” (Isaías 66:23).

¿Ves? El sábado no es solo historia pasada. Es eterno. Es una cita semanal con Dios, un recordatorio de que no somos esclavos del trabajo ni del pecado, sino hijos de un Creador amoroso.

Jesús nunca lo abolió; al contrario, lo honró, lo enseñó y lo vivió. Y Él dijo:

“Si me amáis, guardad mis mandamientos” (Juan 14:15).

Reflexiona:
• ¿Qué significa para ti que Dios haya apartado un día solo para estar contigo?
• ¿Por qué crees que el enemigo ha intentado que se olvide este mandamiento que empieza con “Acuérdate”?

Dios te está llamando a redescubrir este regalo. No como una obligación fría, sino como una delicia espiritual:

“Si apartas tu pie del sábado… y lo llamas delicia, santo, glorioso de Jehová… entonces te deleitarás en Jehová” (Isaías 58:13-14).

🤍Hoy puedes volver a ese día bendito, a esa cita de amor con tu Creador. No es solo un mandamiento… es una invitación a descansar en Él.🤍

Lo dejo en tus manos, SeñorSeñor amado, Cristo mío,hoy vengo con este peso que ya no puedo sostener.Traigo su nombre ent...
17/07/2025

Lo dejo en tus manos, Señor
Señor amado, Cristo mío,
hoy vengo con este peso que ya no puedo sostener.
Traigo su nombre entre mis manos temblorosas,
traigo su historia, sus heridas,
y todo el dolor que yo también provoqué.

Lo miro con ojos de compasión,
y sí… lo amo en Ti mi Jesús
pero no con el amor ciego del pasado,
sino con ese amor que Tú pusiste en mí,
el amor que desea el bien, aunque duela soltar.

He hecho lo que pude, Señor.
He pedido perdón, he intentado reparar,
he mostrado que ya no soy la misma,
pero sus ojos siguen atrapados en el ayer.
Y yo no puedo abrirlos… solo Tú puedes.

Por eso hoy, Jesús, te lo entrego.
Lo pongo en tus manos heridas,
esas manos que cargaron la cruz y la culpa del mundo,
porque en ellas hay poder para sanar lo que mi corazón no alcanza.

Te entrego sus rencores, sus miedos, sus cadenas.
Te entrego mi deseo de verlo libre,
te entrego mi llanto por lo que fue
y mi esperanza por lo que puede ser en Ti.

Yo ya no lo retengo.
Lo dejo a los pies de tu trono,
confiando en que Tú eres más que suficiente
para restaurar lo que yo nunca podré.

Señor, si un día él logra verte,
que sea tu amor quien lo abrace,
que seas Tú quien lo libere.
Y si nunca mira atrás,
que al menos mi vida sea testimonio de que Tú sí transformas.

Lo dejo en Ti, Jesús.
Lo dejo en el único lugar seguro:
Tus manos eternas.

Amén.

“Mis principios no están en venta”Yo no quiero parecer fuerte.Quiero ser fiel.No a alguien. No a un ideal.Sino a lo que ...
08/07/2025

“Mis principios no están en venta”
Yo no quiero parecer fuerte.
Quiero ser fiel.
No a alguien. No a un ideal.
Sino a lo que Dios sembró en mí cuando me limpió las heridas y me dijo:
“Camina diferente. Yo estaré contigo.”

Por eso, cuando alguien llega y me ofrece algo que huele a lo de antes,
aunque venga con flores, sonrisas o palabras bonitas,
mi espíritu ya no se arrodilla.
Porque aprendí a reconocer lo que no quiero volver a permitir.

No me importa si todo el mundo dice que una cerveza no es nada,
que los hombres son así, que estoy pidiendo demasiado.
No estoy aquí para adaptar mis convicciones a la mediocridad del mundo.
Estoy aquí para guardar mi corazón,
no con orgullo, sino con honra.

Porque mis principios no están en venta.
No son negociables.
No son una moda ni una reacción exagerada.
Son el fruto de un proceso largo, a veces doloroso, pero bendito,
donde Dios me enseñó a amar lo que Él ama.

Muchas personas se han burlado de eso…
Se ríen de mi deseo de un amor sobrio, firme, confiable.
Me han dicho que siga buscando algo que no encontrare, otra persona me dijo “suerte con eso” “eso déjalo para la feas” “eso déjalo para cuando estes vieja” “quiero ver el día que encuentres un hombre perfecto” a uno que no tome, no fume… y que tenga “alas”.

Y sí, seguiré buscando.
Pero no un ángel perfecto,
sino un hombre valiente.
Un hombre que haya entendido que ser verdadero es mejor que ser popular.
Un hombre que no me haga elegir entre Dios y él.

Y si no aparece, no pasa nada.
No necesito a alguien que me respete para saber que valgo.
Lo sé porque Dios me lo dijo primero.
Y si lloré hoy, no fueron por sus burlas!
Fue porque aún hay días donde el mundo me recuerda que soy distinta.
Pero ser distinta por causa de Cristo…
es el mayor privilegio de mi vida.

Así que no, no quiero lo “normal”.
Quiero lo santo.
Y si eso me hace quedarme sola un tiempo más,
entonces que sea Él quien me acompañe en el camino.
Porque yo no vine a este mundo a negociar mi fe.
Vine a vivirla.

Evy🤍

Soy vasija que se quiebra y no se rinde🙏🏼🤍No soy perfecta, Señor.No soy santa ni alta ni fuerte,pero cuando alguien llor...
07/07/2025

Soy vasija que se quiebra y no se rinde🙏🏼🤍

No soy perfecta, Señor.
No soy santa ni alta ni fuerte,
pero cuando alguien llora,
mi alma se desviste
y corre a abrazar el dolor que no es mío,
como si llevarlo pudiera sanar algo en mí.

A veces escucho tanto,
que me sangran los oídos del alma.
Pero no puedo callar los latidos que empujas en mi pecho.
No puedo quedarme quieta
mientras alguien se hunde en su noche.

No soy yo, lo sé.
Es tu amor el que se asoma por mis ojos
y se derrama en palabras que no planeé,
en gestos que no ensayé,
en abrazos que no son míos
pero que tú usas como puente.

A mi padre, que un día me dejó,
ahora intento sostenerle los días,
como quien enciende una vela en una celda oscura.
No sé si entiende mi ternura,
pero yo sé que tú sí.
Porque solo tú puedes cambiar el abandono en llamado,
la herida en misión,
el hueco en fuente.

Y cuando llegan a mí los que ya no pueden más,
no los veo como un azar:
sé que tú los traes.
Y aunque mi corazón esté desgastado,
aunque a veces quiera solo dormir,
me levanto y doy lo que tengo.
Porque todo lo que tengo es tuyo.

Soy vasija que se quiebra y no se rinde.
Soy barro sensible,
pero tú soplas dentro
y me haces lámpara,
pan, consuelo,
respuesta viva.

No quiero gloria,
no quiero títulos.
Solo quiero ser ese faro
que arde mientras tú lo soplas.
Que alumbra sin saberlo,
y se apaga cuando tú decidas.

Si alguna vida se levanta después de encontrarme,
es porque tú pasaste por mí.
Si alguna lágrima se transforma en canto,
es porque tú la tocaste.

Y si yo no soy más que una gota en este mar de quebrantos,
entonces déjame ser tu gota,
esa que cae justo donde alguien tenía sed.

Amén.

01/07/2025

🌈 Amar sin juzgar: lo que entendí al ver el Pride 🕊️

Hace unos días, vi la marcha del Pride como espectadora.
Y quiero empezar diciendo algo muy claro:
No estoy aquí para juzgar a nadie.

No lo hago porque “no debo”.
No lo hago porque no me nace hacerlo.
Mi corazón no tiene piedras para lanzar, solo oraciones que guardar.

📖 “El que de vosotros esté sin pecado, sea el primero en arrojar la piedra.”
— Juan 8:7

Conozco muy de cerca a personas que forman parte de esa comunidad.
Mis amigas Sami y Angelita son lesbianas.
Sami y yo ya no estamos en contacto —Dios nos llevó por caminos distintos—
pero ella sabe que la quiero y la respeto profundamente.
Vivimos tantas cosas juntas… y aún hoy, la considero mi amiga.

Angelita, en cambio, sigue presente en mi vida aquí en París.
He visto su lucha de cerca.
Su corazón sincero, sus preguntas, su dolor…
Y cuando ella se encuentra con una verdad en la Biblia, lo enfrenta con valor,
aunque dentro de sí, lo que siente parezca más fuerte.

📖 “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?”
— Jeremías 17:9
📖 “Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.”
— Juan 17:17

No puedo decirle que vive en una mentira,
porque para ella, eso que siente es una verdad vivida, real y profunda.
Solo Dios conoce el proceso.
Solo Él conoce el alma.

Un día hicimos una promesa:
“Tú predicarás, Evy, y yo cantaré. Juntas traeremos a muchos a los pies de Jesús.”
Y yo todavía anhelo ese día con amor.
Pero no me apresuro: Dios tiene el plan. Él sabe.

Entonces, ¿qué decir de ellos?
Mi conclusión es esta:
nada.
Porque no soy yo quien debe convertir.
No eres tú, lector. Es el Espíritu Santo.

📖 “Nadie puede decir: ‘Jesús es el Señor’, sino por el Espíritu Santo.”
— 1 Corintios 12:3

Tú y yo solo somos luces.
Pequeños reflectores que apuntan a Jesús.
No somos el sol, solo espejos.
No somos la fuente, solo canales.

📖 “Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.”
— Mateo 5:16

Querido amigo, amiga, hermano, hermana:
Tú que marchas con orgullo…
Nosotros, los que no marchamos, también pecamos.
También nos hemos aferrado a cosas que sentíamos como verdaderas…
y también nos costó soltarlas.

Pero un día nos encontramos con el amor de Jesús.
Y al conocerlo, entendimos que obedecer no siempre es “sentir”,
sino morir a nosotros mismos para vivir en Él.

📖 “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí.”
— Gálatas 2:20

Por eso te digo:
No somos tan diferentes.
Ambos luchamos.
La tuya tiene un color. La mía tal vez no.
Pero lucha es lucha.
Y amor… es amor.

📖 “Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.”
— Juan 8:32

Que el amor de Dios sea tu verdad más grande.
Que su Palabra sea escrita en tu corazón y en tu mente.
Y que cuando llegue el momento, dobles tus rodillas no por miedo,
sino por amor.
Ese amor que nunca falla.
Ese amor que te espera con los brazos abiertos.

🕊️ Dios te bendiga. A ti. A todos.
Siempre.

👉 ¿Tú también estás luchando con una verdad difícil?
Jesús te ama. Y su verdad no viene a condenarte, sino a liberarte. 💗

✨Despertar en medio del ruido✨Hay algo que cambia cuando empiezas a leer la Biblia con conciencia. No me refiero a leer ...
01/07/2025

✨Despertar en medio del ruido✨

Hay algo que cambia cuando empiezas a leer la Biblia con conciencia. No me refiero a leer por costumbre ni por obligación, sino a sentarse con reverencia, con el corazón en las manos, preguntando: “Señor, ¿qué quieres de mí?”
Y es entonces —en ese instante de búsqueda sincera— cuando algo despierta dentro de ti.

“Y no os conforméis a este mundo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.”
— Romanos 12:2

La Biblia lo anuncia con claridad: “No sois del mundo, aunque estéis en el mundo.” (Juan 17:16)
Y esa verdad, aunque muchas veces cuesta explicarla, empieza a sentirse con fuerza cuando tus ojos se abren.

Hace unos días salí de un restaurante y me encontré con un carnaval en plena calle.
El ambiente era parecido a los de Brasil: mujeres disfrazadas, muchas de ellas semidesnudas, bailando de manera vulgar. Los hombres también, con movimientos obscenos. El olor a ma*****na era denso, el alcohol corría, y la música retumbaba tan fuerte que no podía escuchar mi propia voz. Los tambores hacían vibrar mi pecho y todo mi entorno parecía estar en un trance colectivo.

“Porque todo lo que hay en el mundo —los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida— no proviene del Padre, sino del mundo.”
— 1 Juan 2:16

Antes, quizás, habría sonreído ante ese espectáculo. Lo habría visto como “parte de la vida”, de la cultura, de la alegría.
Pero esta vez no.
Esta vez algo dentro de mí se estremeció.

Sentí tristeza.
Miraba los rostros de tantos jóvenes —niños incluso— moviéndose, fluyendo en esa marea de ruido, se*******ad y escape. Y me preguntaba:
¿Qué es esto que llaman libertad? ¿Qué es esta cultura que nos aplaude mientras nos desconectamos del sentido de vivir?
Ninguno parecía recordar quién lo había creado.
Ninguno parecía buscar a Dios.

“Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento…”
— Oseas 4:6

Me dolía ver cuántos se pierden en nombre de la diversión.
Vi el engaño. Vi al diablo disfrazado de fiesta, disfrazado de “libre expresión”, de identidad, de baile y de humo.
Y entendí por qué ya no puedo disfrutar de lo que antes me parecía normal.
No es que el gozo haya desaparecido… es que el gozo ahora viene de otro lugar.
Es como si mi alma ya no pudiera conformarse con migajas cuando ha probado el pan verdadero.

“Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.”
— Mateo 6:21

Y entre esa multitud ruidosa, pregunté:
¿Dónde está el quiebre? ¿En qué momento dejamos de buscar lo eterno?
En la iglesia hay tan pocos jóvenes.
Tan pocas multitudes reunidas por amor a Jesús.
¿Y cómo hacer, Señor mío, para que las multitudes te conozcan y te sigan a Ti como siguen a un tambor?

“Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella.”
— Mateo 7:13

Me sentí pequeña, pero también clara.
El mundo está dormido… pero no todos.
Algunos estamos despertando.

“Despiértate, tú que duermes, y levántate de los mu***os, y te alumbrará Cristo.”
— Efesios 5:14

👉 ¿Y tú… estás despertando también?
Comparte esta reflexión con alguien que necesita abrir los ojos.
El tiempo es ahora. ✨

Gálatas 2:19-20 Porque yo por la ley soy mu**to para la ley, a fin de vivir para Dios. Con Cristo estoy juntamente cruci...
18/06/2025

Gálatas 2:19-20
Porque yo por la ley soy mu**to para la ley, a fin de vivir para Dios. Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí;

🌿 Que muera la vieja yo

Que muera la mujer que el mundo formó,
la que se vestía con miedo,
la que respondía con rabia,
la que buscaba amor donde solo había cadenas.

Que muera la que se maquillaba el alma
para esconder la herida,
la que se endureció para no volver a llorar,
la que dijo “estoy bien” cuando por dentro se moría.

Que muera.
No en un ataúd,
sino en el altar.
No con flores,
sino con fuego.

Porque en su lugar,
quiero vivir solo como hija.
No más como esclava del pasado,
no más como huérfana de amor,
no más como el centro de mis decisiones.

Quiero que viva Él.
Que se levante en mí Jesús,
mi Salvador,
mi descanso,
mi único Rey.

Y sí, esto duele.
Duele renunciar a lo que me defendía,
duele callar cuando antes gritaba,
duele perdonar donde antes odiaba.

Pero Él me ayuda.
Cuando caigo, me levanta.
Cuando lloro, me abraza.
Cuando dudo, me recuerda:
“No eres tú quien vive. Soy Yo en ti.”

Y si tú también estás muriendo,
si sientes que esta lucha te parte el alma,
no estás solo.
No estás sola.
Esto no es el final.
Es el principio.

Sigue.
Aun con lágrimas en los ojos,
sigue.
Aun cuando todo en ti grite “¡detente!”,
sigue.

Porque hay vida después de la cruz.
Porque hay gloria detrás de este dolor.
Porque hay resurrección donde tú decidiste morir.

Evy🤍

“Algunos días”Algunos días, los recuerdos regresan como un susurro antiguo,y mi vida pasada me envuelve con el frío de l...
03/06/2025

“Algunos días”

Algunos días, los recuerdos regresan como un susurro antiguo,
y mi vida pasada me envuelve con el frío de lo que ya no está.
Algunos días, extraño el abrazo de mi madre,
ese refugio imperfecto que, aun así, era hogar.

Algunos días, el corazón se ahoga en el lamento
de no haber visto crecer a mis amados hermanos,
de no haber compartido con ellos
las risas, los logros, sus metas, sus anhelos.

Algunos días, me hace falta mi casa,
esa que tal vez no era de cuentos,
pero era el mundo donde aprendí a ser fuerte
entre lágrimas, esperanzas y amor.

Algunos días, el alma se rompe
por la ausencia de mi hermano,
mi compañero, mi espejo,
que hoy duerme en el sueño eterno.
Mi amado Juan Luis🤍

Algunos días, mi niñez golpea la puerta de mi pecho,
y aunque no fue una película de Disney,
fue mi historia, mi raíz,
con mi madre, mi hermano y yo:
una familia de tres,
una pequeña eternidad perdida.

Dios me bendijo con más hermanos, con nuevos lazos,
y el amor sigue expandiéndose en el tiempo.
Pero solo algunos días…
mi mente vuelve a aquella trinidad rota,
y la anhela en silencio.

Gracias, Dios mío, por el pasado que duele y forma,
gracias por el presente que me sostiene.
Gracias por enseñarme que, incluso en la pérdida,
tu amor es constante,
y la memoria es también una forma de bendición.

Evy…

La frase “todo sarmiento de la cepa debe obtener de ella vida y fuerza con el fin de dar fruto” que esta en el Libro “ C...
27/05/2025

La frase “todo sarmiento de la cepa debe obtener de ella vida y fuerza con el fin de dar fruto” que esta en el Libro “ CONSEJOS PARA LA IGLESIA” (pág 50- La vida Santificada) está inspirada en la enseñanza de Jesús en Juan 15:1-8, donde Él dice:

“Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador… Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede llevar fruto por sí mismo si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.”

Explicación por partes:

1. “Todo sarmiento de la cepa”
• El sarmiento es la rama de la vid. En este contexto, representa a cada creyente.
• La cepa es la vid en sí: Cristo.
• Por lo tanto, todo cristiano (sarmiento) está unido a Cristo (la cepa).

2. “Debe obtener de ella vida y fuerza”
• El sarmiento no tiene vida propia: solo al estar unido a la vid puede recibir la savia (vida, nutrientes, fortaleza espiritual).
• Esta savia representa la gracia, la Palabra, la presencia del Espíritu Santo, todo lo que viene de Cristo y que da vigor al alma.

3. “Con el fin de dar fruto”
• El propósito de estar unidos a Cristo no es solo RECIBIR , sino PRODUCIR fruto espiritual:
• Obediencia a Dios,
• Amor verdadero,
• Paciencia,
• Dominio propio,
• Buen testimonio,
• Evangelización,
• Servicio a los demás.

Si no damos fruto, Jesús dice que el sarmiento es cortado (Juan 15:2), lo que significa que una fe sin fruto es estéril y evidencia una separación real del Señor.

Reflexión:

Esta frase es un llamado a permanecer constantemente en Cristo. No basta con una conexión superficial o momentánea. El sarmiento depende completamente de la vid. Si te desconectas de la oración, de la Palabra, de la obediencia, te secas. Pero si permaneces, la vida de Cristo fluye en ti, y naturalmente das fruto. No por esfuerzo humano, sino porque Su vida se manifiesta en la tuya.

“Sin mí nada podéis hacer” (Juan 15:5).
Pero con Él, tu vida florece, tu carácter se transforma y tu existencia glorifica al Padre. Ese es el verdadero fruto.

AMÉN

Adresse

Paris

Site Web

Notifications

Soyez le premier à savoir et laissez-nous vous envoyer un courriel lorsque Evy en Paris publie des nouvelles et des promotions. Votre adresse e-mail ne sera pas utilisée à d'autres fins, et vous pouvez vous désabonner à tout moment.

Contacter L'entreprise

Envoyer un message à Evy en Paris:

Partager