03/12/2025
5.000 MILLAS DE EGOISMO
Solté mis sombras con la persona menos indicada; mis palabras disfrazadas de verdad retumbaron en su piel y vida.
Oculté temores con una realidad fingida por retener entre mis manos como agua una burla del destino, obligándome a crear un mundo el cual estaba destinado a dejar de existir, pero en esa carencia de realidad coloqué flores, nubes, mares, lunas y soles creados con el oxígeno de mi cuerpo que estaba existiendo a su razón, una verdad tapada por cenizas, una forma absurda e ilógica de sentir amor desde un problema, pero allí estaba; sí existía como una mutación que iba avanzando entre mis conexiones nerviosas cada que estaba con ella.
Mi poco elocuente universo sentía un destino correcto, teniendo dibujado entre mis brazos un mapa con coordenadas simples y básicas, pero aun sin conocerla, la buscaba entre la gente con reflejos inciertos de lo que quería ser. Dios, jugando a experimentar, llevó mis pasos por 5.000 millas hacia ella.
La única verdad presente fue cuando la vi; vi caer las estrellas, la luz solo le daba a ella, la atmósfera se volvió densa que no sentía mis pasos hacia su lugar más próximo. Borré pensamientos de cómo, modo y lugar, comenzando a entender lo místico e intangible, y cuando escuché su voz, comenzó a desordenar mi alma y su locura perfectamente equilibrada era mi hermosa perdición. Supe que ya le pertenecía, pero aún con cadenas que yo mismo me coloqué y me tenían la sentencia preparada.
Juro que quería salir de esa misma prisión que yo había creado para mí; busqué cómo escapar de mí mismo como Montecristo, de mis máscaras más ocultas, porque mi único objetivo era estar a su lado.
Hoy me encuentro viviendo de la historia con ella gracias a mis iniciales mentiras, 1000 palabras pendientes orando a la inexistencia por poderla ver de nuevo y decírselas, sabiendo que se me va la pena, pero vuelve la condena con la palabra egoísmo entre sus letras y labios. ¿Egoísmo? Seguramente tiene razón, he sido egoísta con el tiempo y el espacio; no supo que quise huir muchas veces, siendo también egoísta conmigo mismo, y me quedé para recibir mi merecido, pero cada vez que me hablaba, me hacía temblar sin ella saberlo, desmoronando mi castillo de orgullo. No la sé olvidar porque mi pensamiento constantemente la llama.
Aunque el tiempo cure lo que quema, las heridas constantemente te alcanzan, te doblegan y siempre vas a ser el culpable sin remedio y egoístamente debes asimilar, siendo una historia que no termina y constante que me corrige; así el mundo se coloque de cabeza, me contradice, convirtiéndome en un salmón, apostando por lo que siento aún de una historia alterna.
Me perdí por calles antiguas bebiendo promesas en cada bar, ahogándome en su historia, buscando su olor, sus ojos, su piel y sus besos, donde el ruido me despeja, pero solo el silencio es el único que me hace hablar de ella, entendiendo que no existe reloj que me pueda ayudar a regresar atrás, pero existe una sensación que me hace pensar que aún me falta algo por vivir y siguiendo sin huir.
Entendí lo que mi alma grita, silenciando lo que mi orgullo necesita. ¿Entonces egoísmo?, sabiendo que no me quiere ver, que su voz en algún momento la va a dirigir a otros oídos, entender que sus labios buscarán otros, que su mirada se fijará en una nueva sensación, que su cuerpo será el templo de nuevas ideas, envidiando esa nueva oportunidad sin errores y que mi alma arrebatadamente se colocó en lista de espera infinita. Dejé de pensar en mí, tal vez, lo que creo no me convierte en egoísta en este momento de una cruda historia, pero también asimilando cada palabra, cada señalamiento y conclusión de lo poco persona que había sido.
Ella seguirá siendo mi alma gemela, mi verdadero amor, aunque me quite y me coloque como humano ególatra, narcisista y psicópata, aunque en algún instante sus ojos claros me demostraban un te amo, un susurro aparentemente verdadero de que era el amor de su vida y una extensión física de abrazos y besos.
Siento de qué se trata la muerte en vida, porque llegó un momento en que me desconectó como un cable de luz; es tan simple como dejar de existir para ella y lo menos egoísta es entender que lo merezco entonces, y no, no es la villana, solo es alguien que era mi mundo y solo se va de una manera fácil y contundente por mi culpa. Ella se va conociendo cada milímetro de mis pensamientos, mis ideas y gustos por lo que se marcha con una parte realmente importante de mi dejándome sin aire y tratando de volver en si.
Por lo que voy a estar en una atmósfera poco real nuevamente, esperando un milagro que no va a llegar, ella va seguir siendo un alma que se va a quedar entre mis sueños, desgastando constantemente mi afán por estar a su lado, con una deriva que es correcta para sus sentimientos, susurros y comentarios donde soy egoísta por querer verla y amarla.