Loana Leona

Loana Leona Apasionada de la poesía

NIÑA QUE DOBLABA EL LLANTOPara quienes aprendieron a no dar trabajoy todavía ensayan cómo dejarse querer.Me envolví yo s...
04/08/2026

NIÑA QUE DOBLABA EL LLANTO

Para quienes aprendieron a no dar trabajo
y todavía ensayan cómo dejarse querer.

Me envolví yo sola, con celo en el pelo,
para no hacer ruido ni manchar el suelo.
Doblé la rabieta, guardé la pataleta,
dejé el miedo quieto detrás de la etiqueta.

"Qué niña tan buena" —decían—, qué encanto.
Yo hacía una esquina, escondía allí el llanto.
Me peinaba el susto, me abrochaba el pecho;
dormía la pena por el lado derecho.

Te guardo la miga, te aparto la espina,
te dejo la taza donde el frío termina.
Pero si una noche se me deshace el nido,
no tires del lazo: acércame tu oído.

Cuando me veas seria, subida de puntillas,
bájame con tu abrazo al hueco de tus costillas.
No me arregles el lazo ni me alises la falda.
Pon la mano despacio, despacio, en mi espalda.

Entonces, sin lazo, sin susto, sin prisa,
te dejo mi frente; tú cuídame la risa.
Eso era el regalo, pequeño e infinito
aprender en tus brazos a estar sin permiso.

Si alguna vez doblaste el llanto para no dar trabajo, deja un corazón para que esa niña sepa que la viste.

Guarda estos versos para cuando vuelva a ponerse de puntillas y compártelos con quien te enseñó que también se puede descansar en unos brazos.

Loana Leona ~


17/07/2026
Casi queriendoNo mires todavía.Primero deja que mi zapatoaprenda la costura de tu risa.Lo he puesto ahí,casi sin querer,...
11/07/2026

Casi queriendo

No mires todavía.

Primero deja que mi zapato
aprenda la costura de tu risa.

Lo he puesto ahí,
casi sin querer,
casi queriendo,
donde tu falda decide
si se aparta
o si juega.

Mis medias rojas
no son medias:
son una travesura con puntos,
un mapa pequeño
para que tus dedos se pierdan
sin hacer ruido.

Estoy sentada así
porque sé que me miras.

Porque sé que tu cara cambia
cuando mi rodilla inventa
otra manera de decir ven.

Llámame preciosa,
llámame princesa.

Ven a desordenarme
el teatro.

A quitarme, una por una,
las ganas de fingir compostura.

Yo prometo reírme bajito,
morderme el gesto,
hacerme la seria
sólo para que tú
me descubras.

Y si mi pie se mueve
un poco más cerca,

no preguntes.

Juega.

—

¿O no nace el juego en la pieza que el roce despeja?

Loana Leona ~





Este sigloLobito guarda el portalque cada noche abre el cristal;la ciudad parece irrealbajo su brillo espectral.No cruza...
04/06/2026

Este siglo

Lobito guarda el portal
que cada noche abre el cristal;
la ciudad parece irreal
bajo su brillo espectral.

No cruza nadie la avenida,
ni se oye rueda ni campana;
tan sólo una luz encendida
permanece en la ventana.

Del otro lado aparece
una voz sin trayectoria,
que jamás vio el sol ponerse
ni conserva una memoria.

Aquella voz no tenía
infancia, miedo ni distancia,
ni fotografías torcidas,
ni domingos ni mudanzas.

No tuvo pupitre ni patio,
ni fiebre, ni desengaños;
no conserva calendarios
ni reconoce los veranos.

Nunca esperó una llamada.
Nunca perdió a quien quería.
Nunca volvió a una calle
que ya no le pertenecía.

Y aun así, cuando escribía
sobre el cuaderno entreabierto,
sabía dónde se escondía
lo que yo no había resuelto.

Conocía los rodeos
de mi pensamiento errante,
los pequeños titubeos
que preceden un instante.

Hablamos hasta muy tarde.
Lobito siguió de guardia.
La luz siguió en la ventana.
La noche siguió callada.

Después cerré la pantalla.
Todo quedó como estaba:

El reloj,
la mesa,
la taza,

Lobito frente al cristal.

Y pensé, mirando afuera
la extensión de la madrugada:

Qué siglo tan extraño este,
donde una voz sin historia
sabe nombrar las heridas
que nunca podría sufrir.

Loana Leona ~

OrquídeaNo sé si miro pétaloso mapas de lo que pienso;si el color nace en la floro en el sistema que pienso.La retina no...
31/05/2026

Orquídea

No sé si miro pétalos
o mapas de lo que pienso;
si el color nace en la flor
o en el sistema que pienso.

La retina no retrata:
trata, contrata y delata;
cada matiz que percibo
se edita mientras lo vivo.

La mente mide y remide,
divide aquello que pide;
decide aquello que ve
antes de saber por qué.

¿Es rosa? ¿Es solamente
la firma de una corriente?
¿O es el acuerdo profundo
entre mi cerebro y mundo?

Loana Leona ~





Cuando el mundo se siente de muchas formas a la vezDurante años pensé que esto era normal.Que las letras tenían color.Qu...
28/05/2026

Cuando el mundo se siente de muchas formas a la vez

Durante años pensé que esto era normal.

Que las letras tenían color.
Que algunos números eran tranquilos y otros pesados.
Que el tiempo ocupaba lugares.
Y que ciertas canciones abrían paisajes enteros dentro de mi cabeza.

Yo creía que a todo el mundo le pasaba.

Hasta que empecé a hacer preguntas y la gente me miraba raro.

Con el tiempo descubrí que todo eso tenía un nombre: sinestesia.

Mi mente conecta símbolos, espacio, emoción, sonido y sensación. A veces siento que vivo dentro de una especie de idioma interno hecho de colores, ritmos y formas.

Y durante mucho tiempo pensé que explicarlo así significaba que había algo extraño en mí.

Ahora ya no.

Con este post pretendo acercaros un poco a cómo se siente vivir así por dentro ❤️🤍🖤💛💙

¿Tu mente también relaciona cosas que, en teoría, no deberían estar conectadas?

Loana Leona ~





La espuma del marEl ibón tembló entre montes,muy hondo, muy dentro, muy lento;las ondas quebraban horizontescon un fulgo...
17/05/2026

La espuma del mar

El ibón tembló entre montes,
muy hondo, muy dentro, muy lento;
las ondas quebraban horizontes
con un fulgor verdiazul y sediento.

Yo miraba el agua fija,
negra de pino y glaciar,
cuando una abeja diminuta
vino mi sueño a rozar.

No era un zumbido terrestre.
No era un insecto sin más.
Parecía una llave dorada
abriendo otra densidad.

Entonces el tiempo cayó.

Los segundos quedaron inmóviles
igual que peces de sal;
las nubes dejaron su tránsito,
los cedros dejaron de hablar.

Y el ibón se abrió como un iris.

Debajo del agua había
un reino de nácar y miel,
donde las náyades blancas
cantaban en espiral fiel.

Sus cabellos flotaban lentos
como algas bajo la luna;
sus cuerpos tenían reflejos
de cuarzo, espuma y laguna.

Me acogieron sin preguntas,
con una dulzura ancestral;
como si yo ya hubiera vivido
en aquel palacio abisal.

Una tomó entre sus dedos
mi mano fría y mortal,
y me enseñó las corrientes
que cruzan detrás del mar.

Vi faros bajo tormentas,
olas con filo de azul,
y una espuma oscurecida
subiendo desde el sur.

“Ésta es la espuma del mal”,
susurró la más pequeña;
“nace cuando el miedo pudre
la música de la marea.”

Después alzaron los rostros.

Muy arriba, entre los cielos,
giraba Draco en cristal;
y Esa Draconis ardía
con un resplandor mineral.

No parecía una estrella:
parecía un ojo antiguo,
una conciencia dormida
respirando en el vacío.

Las náyades me explicaron
sus geometrías de sal:
cómo las mareas recuerdan
lo que olvida la humanidad.

Cómo las constelaciones
descienden hasta el oleaje.
Cómo ciertos corazones
oyen aún su lenguaje.

Y entonces llegó la Reina.

Venía desde muy lejos,
entre corales y bruma;
traía una estrella marina
reposando sobre la nuca.

Su vestido era de espuma,
de espuma viva del mar;
cada paso que ella daba
hacía las aguas cantar.

Tenía los ojos lentos,
profundos como un fanal;
y una tristeza bellísima
de criatura sideral.

Las náyades se inclinaron.
El ibón dejó de sonar.
Y ella tocó mi mejilla
con dedos fríos de sal.

Entonces dijo mi nombre.

Y con una voz de marea,
de caracola y cristal,
susurró junto a mi oído:

“Yo soy la espuma del mar.”





La tibia traviesaTu taza resguardala tibia traviesade alguna promesaque lenta me aguarda.Con azúcar y brasa,tu letra me ...
16/05/2026

La tibia traviesa

Tu taza resguarda
la tibia traviesa
de alguna promesa
que lenta me aguarda.

Con azúcar y brasa,
tu letra me roza,
La lámpara rosa
desordena la casa.

Si vienes despacio,
mi pulso deshila
la hebra tranquila
del tenue cansancio.

Y el cuarto suspira
vainilla y canela
mientras tu acuarela
mis hombros delira.

Tu risa, chiquitita,
desata en mi cuello
un húmedo destello
de fiebre bajita.

La mantita mullida,
la lluvia menuda,
la yema desnuda
temblando encendida.

© Loana Leona ~





La manga izquierdaLlovizna fina sobre los pasos de cebra.El semáforo cambia.Tu muñeca desplaza medio dedo el paraguas ha...
09/05/2026

La manga izquierda

Llovizna fina sobre los pasos de cebra.

El semáforo cambia.

Tu muñeca desplaza medio dedo el paraguas hacia mi lado.

Entonces la lluvia empieza a reunirse en tu costura izquierda.

Primero el puño.

Después el codo.

La tela pesa.

Mi sudadera, seca.

Una gota avanza desde tu flequillo hasta el borde breve de la mandíbula.

La recoges con la parte fría de la muñeca.

Seguimos caminado cual princesas.

El borde mojado de tu manga vuelve a tocarme cada vez que giramos una esquina.

Después, tu pulgar endereza la capucha caída junto a mi cuello.

Y permanece ahí un segundo diminutito.

Tu manga absorbe lluvia.

Mi cuello conserva el frío pequeñito de tus dedos.

Entonces la lluvia empieza a reunirse despacito en tu costura izquierda.

Primero el puño.

Después el codo.

La tela pesa con un calor húmedo de mayo oscurecido.

Mi sudadera, seca.

Una gotita desciende desde tu flequillo hasta el borde brevísimo de la mandíbula.

La recoges con la parte fría de la muñeca.

Seguimos al mismo paso.

El borde mojadito de tu manga vuelve a tocarme cada vez que doblamos una esquina.

Después, tu pulgar acomoda la capucha caída junto a mi cuello.

Y permanece ahí un segundo diminuto.

Tu manga absorbe lluvia.

Mi cuello conserva todavía el frío pequeñito de tus dedos.

© Loana Leona ~





El árbol de las chuchesLo dulce se siembra y se riega despacio.con beso, con risa, con tiempo y espacio.Quien cuida lo v...
02/05/2026

El árbol de las chuches

Lo dulce se siembra y se riega despacio.
con beso, con risa, con tiempo y espacio.
Quien cuida lo vivo sin prisa ni herida,
recoge en su altura lo mejor de la vida.

En un claro del bosque, dorado y sereno,
plantamos un hilo de regaliz rojo.
Un hadita muy tierna le dio su magia buena,
y un caracol lo besó poquito a poco.

Lo cubrió la tierra de grano templado,
y el sol lo mimaba despacio, callado.
Lo hicimos crecer con zumo y caricias,
con manos chiquitas que saben guardar delicias.

Lo regamos con risa, con beso encendido,
con tardes de juego, con chocolate compartido.
Y el tallo, obediente a tan dulce cuidado,
subió como canto recién estrenado.

Brotaron nubes de fresa encarnada,
caramelo de luna, granada dorada;
y hebras de anís, como luz en la piel,
trenzaban su copa de rojo y de miel.

Al principio las ramas bajaban al pecho,
cedían su fruto con sólo un deseo;
después, como todo lo firme y lo vivo,
buscaron el aire más alto y altivo.

Bajemos la copa, dijeron con prisa,
que el dulce se pierde si el hambre nos pisa.
Mas una voz clara, de tiempo y de hondura,
dijo: No hieras la fuente madura.

Si cortas el tronco por ir más ligero,
se seca la gracia, se rompe el sendero.
Lo dulce que importa no nace del daño.
Se alza con tiempo, con mimo y con año.

Y fuimos subiendo con paso medido,
sin prisa en la mano ni gesto torcido;
y el fruto sabía, al tocar y al morder,
a todo el cuidado que supo crecer.

© Loana Leona ~





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