10/05/2026
Tus labios rozan la noche lenta,
como vino oscuro sobre mi piel,
y el aire tiembla cuando te acercas
con esa mirada que promete arder.
Tus dedos escriben sobre mi espalda
versos secretos de deseo y sal,
mientras el mundo queda suspendido
en la frontera de un suspiro más.
Tu voz se derrama suave en mi oído,
calor de fuego bajo la humedad,
y cada beso, lento y prohibido,
convierte el silencio en tempestad.
Quédate cerca, sin decir nada,
deja que hable el pulso entre los dos;
porque hay poemas que no se escriben…
solo se sienten bajo la voz.