28/05/2019
Una de Pitágoras!!! ♥️
El sabio Pitágoras, anhelando el conocimiento de las pirámides, fue rechazado tres veces por los sacerdotes: primero por los de Heliópolis, luego por los de Menfis, y finalmente por los de Tebas. Contaba con un salvoconducto escrito por el mismísimo faraón Amosis II, pero la casta sacerdotal de Egipto no aceptaba extranjeros entre los suyos. Se negaron tajantemente a compartir sus secretos con un visitante griego. Pero Pitágoras no era cualquier heleno. Animado por un temple inquebrantable, persistió varias veces, aunque observando con prudencia los tiempos de espera adecuados para no resultar impertinente, ni fastidiar irremediablemente a los hierofantes. Sabía que su maestro Thales de Mileto había logrado instruirse con ellos, aunque sólo en las escuelas adyacentes a los templos que a él también le habían ofrecido como consuelo. Pero no, Pitágoras anhelaba el conocimiento escondido en el corazón de los templos, no en las escuelas menores del exterior. Tal fue su empeño y su tesón, que finalmente fue aceptado por los sacerdotes de Tebas, tras someterlo a múltiples pruebas e interrogatorios. Iniciado como uno más entre ellos, permaneció veinte años aprendiendo en el país del Nilo, según nos narran sus postreros admiradores Porfirio y Jámblico.
En el gran tesón de Pitágoras hay una importante lección para la era de la digitalización automática y la accesibilidad instantánea. En medio de la vorágine de los bits, hemos llegado a un punto donde la información es sobreabundante, mientras que el conocimiento significativo se ha vuelto tremendamente escaso. Más aún, incluso con grandes dosis de conocimiento la sabiduría nos rehúye, pues ella sólo se adquiere tras largos períodos de contemplación en donde el saber es destilado paulatinamente, tiempo en el que se incluyen ineluctablemente las esperas, los retrasos, los errores y los obstáculos. La esperanza, la paciencia y la perseverancia son el abono indispensable para que florezca fuerte y lozana la rosa sapiencial, pero no se abre el botón sin que pi**he también la espina.