17/05/2026
NOEMIS
Escultura en porcelana esmaltada y aleación metálica pulida en acabado oro espejo sobre pedestal arquitectónico de alabastro blanco veteado.
Altura total aproximada: 150 cm.
Escultura: 78 × 34 × 32 cm.
Pedestal: 115 × 38 cm.
Pieza única.
La pieza parece emerger de una arqueología imposible. No pertenece exactamente al futuro ni al pasado: ocupa ese territorio liminal donde Alberto De la Torre Mayado sitúa gran parte de su imaginario escultórico, un umbral entre organismo, reliquia cósmica y aparición ceremonial. En ella convergen las genealogías de las series SIDERALES y METEORAS: cuerpos que parecen haber atravesado atmósferas desconocidas, erosionados no por el tiempo terrestre sino por una física mitológica. Su silueta recuerda simultáneamente a un ídolo arcaico, a un vaso votivo y a una entidad biológica extraterrestre.
Esa ambigüedad es esencial en la obra de Mayado. Como en ciertos objetos chamánicos neolíticos o en las esculturas rituales cicládicas, la pieza no representa algo: canaliza una presencia. No es figuración, sino condensación simbólica. La superficie especular en oro pulido transforma la escultura en un dispositivo perceptivo; absorbe el entorno, lo deforma y lo devuelve convertido en visión. El espectador queda atrapado dentro de la obra, como sucede en los monolitos de la ciencia ficción metafísica, desde Solaris hasta el imaginario biomecánico posterior a Giger.
La cabeza ramificada, casi coralina, casi neuronal, remite a una botánica onírica sobre la entidad femenina. Ahí aparece uno de los núcleos más singulares del lenguaje de Alberto Mayado: la disolución entre biología y presencia. Las extremidades esféricas evocan esporas o frutos , fecundidad suspendida. La pieza parece crecer, como una gestación lenta.
Existe también una memoria del arte retrospectivo del siglo XX. La obra dialoga con la iconografía del celuloide y con la imaginación escultórica que atravesó el surrealismo biomórfico, el diseño espacial de los años sesenta y la ciencia ficción ontológica europea como las obras de Jodorowsky y Kubrick. Pero Mayado desplaza esas referencias hacia un territorio propio: un barroco cósmico depurado por el minimalismo contemporáneo. Esta obra forma parte de una nueva sensibilidad neoanimista surgida tras la saturación digital: esculturas que devuelven al objeto artístico una dimensión ritual y metafísica; un artefacto que no ilustra una narrativa sino que genera un campo psicológico y simbólico alrededor de sí mismo.
Las SIDERALES de Alberto De la Torre Mayado provocan los vestigios de una civilización imaginaria donde el arte, la astronomía, la biología y el rito jamás llegaron a separarse. Por eso estas formas producen una extraña familiaridad: sentimos que pertenecen tanto al origen de la humanidad como a su porvenir remoto. Un cuerpo escultórico de cáliz interestelar y de tótem embrionario. Siempre, desde la ficción.