22/05/2026
“Una escalera como una calle” no es solo el lema del proyecto: es su punto de partida simbólico y su estructura narrativa. La idea convierte un espacio de tránsito en un lugar de encuentro un gesto cotidiano en un territorio común. A partir de esa imagen compartida la ilustración central se convierte en el dispositivo visual que articula toda la comunicación.
La ilustración no describe la escalera: la interpreta. La transforma en un espacio vivo ascendente lleno de movimiento y de posibilidades.
Y aunque está coloreada en flúor —un color que suele reclamar protagonismo— aquí no eclipsa la idea. Al contrario: la ilumina la vuelve visible la proyecta hacia fuera con la misma energía con la que nació el concepto. El flúor funciona como un acento que activa la mirada y refuerza la metáfora no como un ruido que la eclipsa.
Esa potencia visual ha permitido que la gráfica se expanda con coherencia y flexibilidad a todos los formatos del proyecto:
La gala donde la ilustración funciona como símbolo de apertura y celebración.
La exposición donde la escalera-calle se convierte en hilo conductor del recorrido y el diseño editorial del catálogo de los premios donde la imagen estructura la lectura y acompaña los contenidos.
En todos los casos la ilustración actúa como un lenguaje común capaz de sostener la identidad del proyecto sin rigidez y sin perder su fuerza conceptual. El resultado es una comunicación unificada reconocible y cargada de sentido: una escalera que se convierte en calle y una idea que se convierte en imagen.