29/06/2026
Después de dos días de resaca emocional, de ritmo desenfrenado y de locura creativa en Clásicos en Alcalá, solo puedo dar las gracias.
Gracias a Clara Pérez y a todo el equipo del festival por confiar en Habla, Numancia y por cuidarnos tanto.
Gracias a Ana García D'Atri, por regalarnos unas palabras que hoy vuelven a tener vida.
Gracias a María Eugenia Muñoz, ya pacha. Por creer, por pelear, por acompañarme y por hacer que este proyecto sea mucho mejor de lo que yo habría imaginado.
Gracias a Lola Barroso, por ponerle alma a los silencios y hacer que la música respirara con nosotros.
Gracias a Noelia Jiménez, por pintar con luz y hacer que cada imagen tuviera sentido.
Gracias a Maribel Molina y Paqui Molina, por vestir esta historia con tanto cariño.
Gracias a Marciano Molina, por levantar con sus manos un mundo entero.
Gracias a J.A., por todo el atrezzo y por compartir conmigo y con María Eugenia el trabajo de la escenografía. Tu arte está por todas partes.
Gracias a Caótica Alma, por crear unas esculturas absolutamente increíbles que hicieron crecer el universo de la obra.
Gracias a Hasterfröch, por unas proyecciones que son una auténtica locura y que siguen sorprendiendo cada vez que aparecen.
Gracias a Santiago Claramonte, porque cuando alguien cuida el sonido como tú lo haces, todo parece fácil.
Gracias a Marcelo Orueta, por un trabajo de expresión corporal que ha dejado huella en este espectáculo.
Gracias a Sara Castro, por regalarle su voz a Roma y sumar tanta verdad.
Gracias a María M. Fernández, por darle vida al Oráculo con esa presencia tan especial.
Gracias a Rubén Gámez, por capturar con su cámara esos instantes que pasan en un segundo y que, gracias a él, podremos recordar siempre.
Y gracias también a La Posada y a todo su alumnado, por recibirnos con tanto amor. Ojalá nunca perdáis esa curiosidad y esas ganas de hacer teatro.
Y, por supuesto, gracias a todas las personas que vinisteis a compartir esta aventura. Sin vosotros, el teatro no existe. ❤️