29/03/2020
・・・
"Qué poco nos costó esconder a los niños"
Fueron los primeros que desaparecieron. Primero cerramos las aulas, luego los parques y luego a todos ellos.
Los guardamos como quien guarda una propiedad, sin importar que uno de los Derechos de los Niños sea al juego y a las actividades recreativas propias de su edad.
No costó porque es lo que hacemos el resto del año: guardarlos ahí donde no puedan ser demasiado niños, no molesten y nos permitan seguir haciendo cosas de adultos.
Ya desaparecen por primera vez tras el cortísimo permiso de maternidad (que no aumenta porque al parecer solo son bebés), saltando de nuestros brazos a los de nuestros padres, o a las escuelas infantiles: "que no molesten, que tenemos cosas que hacer".
De casa a la escuela infantil y viceversa, después, de casa al cole, un rato de parque y/o extraescolares, y corre que nos falta baño, cena, cuento y cama, que mañana empieza otro día.
Sin madres ni padres la mayor parte del tiempo, porque no hay conciliación, y "adaptados" con calzador a una sociedad con ritmos frenéticos, ell@s se quejan con sus rabietas, sus malas noches, sus problemas de aprendizaje... porque YA NO SABEN cómo decirnos, durante el año, que el mundo que hemos creado para NOSOTROS, y en consecuencia, PARA ELL@S, no tiene ningún sentido.
Pues dentro de este sinsentido, de este mundo adultocéntrico donde ell@s solo son "los adultos del futuro" porque ahora no tienen VOZ ni VOTO, normal que nos costara tan poco esconderlos... si ya es eso lo que hacemos siempre de uno u otro modo.
Podíamos haber estudiado la manera de que salieran un rato cada día, limitando el tiempo y las personas en el parque, estableciendo turnos para las zonas de uso común de los edificios, o simplemente paseando un rato con ellos, alejados de los demás, ni que fuera por RESPETO a su existencia. Podríamos haber priorizado su bienestar, pero una vez más, nos olvidamos de ellos.
Ojalá después de esto, TODOS, pensemos seriamente en qué cojones estamos haciendo con ell@s. Y si de verdad queremos seguir teniéndolos escondidos como llevamos años haciendo. Ell@s ya no saben cómo decirnos que LA VIDA NO ES ESO. Q