16/02/2026
La historia de la seda en México se remonta a la época colonial (Siglo XVI), cuando los españoles introdujeron la sericultura para diversificar la economía novohispana.
Los primeros huevos de Bombyx mori llegaron desde España hacia 1523–1530 y se introdujeron en regiones como el valle de Oaxaca y la Mixteca Alta.
Aunque se consideraba la zona de la mixteca la principal para el beneficio de la seda, también se produjo en otras áreas como Huexotzingo, Cholula, Tlaxcala e Hidalgo entre las más importantes.
La seda hilada era enviada a España, con lo cual se nutrió notablemente la factura de telas de seda en los centros productores de Granada, Murcia, Toledo y Sevilla, pero en el año 1560 comenzaron a llegar los Galeones de Manila, trayendo textiles a México desde oriente -Persia, China o Japón-, que anclaban en Acapulco .
En la Mixteca y zonas cercanas se establecieron plantaciones de morera y talleres de hilado y tejido de seda que abastecían al mercado novohispano con tafetanes, satines y otros tejidos finos.
En la actualidad, el corazón de la seda oaxaqueña está en San Pedro Cajonos y otras cinco comunidades zapotecas de la Sierra Norte, donde se sigue criando Bombyx mori, descendiente de los gusanos traídos en 1523.
La seda se hila y tiñe de manera artesanal y se transforma en rebozos, chales y prendas que combinan técnicas heredadas de las abuelas con diseños contemporáneos.
La seda Oaxaqueña es teñida con los pigmentos locales producidos también en Oaxaca como el añil, la cochinilla, se usan plantas como el pericón, el cempasúchil, etc.