22/05/2026
Querido amigo y compañero:
Pasados estos días, seguimos intentando aceptar tu marcha. Cuánto te estamos echando de menos. ¿Qué será aquello tan importante que el destino te ha encomendado para que ya no estés?
Nos cuesta encontrar las palabras exactas que puedan expresar toda la admiración y el cariño que sentimos hacia ti, porque es infinito.
Estuviste en Selpia desde el principio: siempre dispuesto, siempre cerca, siempre leal. Sin juicio, sin interés y con una honestidad que hoy todavía nos abraza; con esa manera tuya tan limpia y sincera de entender la cultura y la vida: compartir, ayudar, estar. ✨
Los conciertos, los eventos, el trabajo o las celebraciones pasaban a un segundo plano, porque lo verdaderamente valioso era con quién los compartías. Lo importante para ti era estar con tus amigos y amigas, echar una mano en lo que hiciera falta, compartir una conversación, una reflexión mundana, una risa, un montaje, una cerveza o cualquier pequeño momento que terminaba convirtiéndose en convivencia y recuerdo.
Hay personas que hacen mucho ruido al pasar.
Pero tú fuiste de esas que hacen como las que cuidan un fuego, sin ruido, pero sin dejar que nunca que se apague. Y esa misma forma de estar en la vida fue la que nos entregaste, haciendo lo más difícil: dejar presencia. De esas que sostienen, acompañan y dan calma sin imponerse nunca.
Querido amigo, nos dejas un vacío enorme, pero también el privilegio de haber compartido camino con alguien tan bueno, tan sensato y tan nuestro.
Dicen que hay personas que pasan por el mundo dejando huella. Tú no solo dejaste huella: dejaste presencia, dejaste hogar.
Siempre habrá un sitio esperándote en cada reunión, en cada barra, en cada taller, en cada música y en cada abrazo de esta familia que tanto te quiere.
De tus amigos y amigas, de Selpia.
Gracias por tanto, Vicente. 🧡
Cómo te vamos a extrañar.