10/05/2026
Belleza triste
—Mila Bekam
La calma pone en su sitio el desorden.
Ojalá mi cama, esta noche, me acaricie el sueño.
Esta mirada nocturna,
íntima y suave,
me deja una belleza triste.
La cama, deshecha y tibia,
me abraza bajo la manta.
La lámpara encendida, con su luz tenue,
y el ventilador, tan cerca de ella,
parecen una pareja silenciosa,
acompañándose.
Los cuadros toman color
de esa luz bajita,
y todo alrededor respira
como si la habitación quisiera dormirme,
aunque mis ojos sigan abiertos.
El alba me olvidó.
Miro al techo
y encuentro sombras,
rayas de luz,
pequeñas fronteras
dibujadas sobre la espera.
Y aunque el sueño no llegue,
la noche deja en mis ojos
su belleza triste.
Mis párpados no se cerraron.
Tal vez este instante quiso
alargar el placer
de seguir anhelándola.
A la madrugada,
el frío penetrante tocó mis huesos.
La luna se me acercó
y me dijo al oído:
el alba te abraza tibiamente.