MILA BEKAM

MILA BEKAM ✨ Bienvenidos a mi mundo de letras ✨

Cada día es una historia, cada emoción un verso.

A través de mis palabras plasmo lo que mi diario vivir me comunica, convirtiendo sentimientos en poesía y pensamientos en huellas imborrables.

📖 Escribo para sentir,

Belleza triste—Mila BekamLa calma pone en su sitio el desorden.Ojalá mi cama, esta noche, me acaricie el sueño.Esta mira...
10/05/2026

Belleza triste
—Mila Bekam

La calma pone en su sitio el desorden.
Ojalá mi cama, esta noche, me acaricie el sueño.

Esta mirada nocturna,
íntima y suave,
me deja una belleza triste.

La cama, deshecha y tibia,
me abraza bajo la manta.
La lámpara encendida, con su luz tenue,
y el ventilador, tan cerca de ella,
parecen una pareja silenciosa,
acompañándose.

Los cuadros toman color
de esa luz bajita,
y todo alrededor respira
como si la habitación quisiera dormirme,
aunque mis ojos sigan abiertos.

El alba me olvidó.

Miro al techo
y encuentro sombras,
rayas de luz,
pequeñas fronteras
dibujadas sobre la espera.

Y aunque el sueño no llegue,
la noche deja en mis ojos
su belleza triste.

Mis párpados no se cerraron.
Tal vez este instante quiso
alargar el placer
de seguir anhelándola.

A la madrugada,
el frío penetrante tocó mis huesos.
La luna se me acercó
y me dijo al oído:
el alba te abraza tibiamente.

Lapsus de calmaTengo frío.El sol brilla.Siento la brisa,pero ni una sola hojadel árbol se mueve.Mi única compañíaes la m...
09/05/2026

Lapsus de calma

Tengo frío.
El sol brilla.
Siento la brisa,
pero ni una sola hoja
del árbol se mueve.

Mi única compañía
es la mirada,
paseándose de un extremo a otro,
como si pintara
un cuadro de vida quieta,
silenciosa.

Hasta los pasos
parecen ir sin prisa.

Y por un momento
siento que la vida
simplemente vive.

Entonces el sol me alcanza,
se compadece,
y la brisa, ya tibia,
me arropa.

Por un momento
pierdo la noción del tiempo
y de los afanes.

La mente suelta peso.
Y la vista,
absorbida por la calma,
alivia el alma.

— Mila Bekam

El personaje que somos.Vamos andando,haciendo senda,soltando y recogiendo la riendamientras la vida nos va guiandopor ca...
01/05/2026

El personaje que somos.

Vamos andando,
haciendo senda,
soltando y recogiendo la rienda
mientras la vida nos va guiando
por caminos que a veces duelen.

Somos criaturas de instantes:
de breves alegrías,
de chispas que alumbran un momento
antes de apagarse.
Y también somos la certeza
de que el dolor, a menudo,
permanece más tiempo.

Incompletos.
Imperfectos.
Únicos,
y, sin embargo,
tan semejantes en lo que callamos.

Somos espacio en construcción.
A veces choza,
frágil y temblorosa bajo la intemperie.
A veces casa,
con ventanas que se abren y se cierran
para cuidar lo que dentro respira.
A veces palacio,
lleno de sueños,
de brillos,
de salones vacíos
que también conocen la soledad.

Tenemos sótanos de sombra,
habitaciones en penumbra,
pasillos silenciosos,
paredes donde la memoria deja su huella,
y azoteas desde donde el alma, todavía,
busca un poco de luz.

Cargamos pesos.
Intentamos soltarlos.
Vaciamos la vasija
y volvemos a llenarla
con lo poco o lo mucho
que nos ayuda a seguir.

No del todo buenos,
no del todo malos.
Solo seres en camino,
puliendo grietas,
aprendiendo a mirarnos por dentro,
descubriendo, quizá demasiado tarde,
que más vale la humanidad
que el poder.

A veces somos jardín florecido.
Otras veces,
cuarto cerrado
con tristeza escondida.
A veces la vida
entra como un susurro por las rendijas.
Otras,
somos nosotros
quienes no sabemos
si abrir o no la puerta.

Y así vamos,
cada día,
vistiéndonos con el ropaje
del personaje que nos toca encarnar.

La felicidad no perdura.
Se escapa leve entre los dedos,
se desliza por las grietas del tiempo
y desaparece.

Pero vivir

también es dejar huella.
Es todo aquello
que nos habitó.

Mila Bekam.

Mil ventanas en el pinoCada hoja es una puerta.Cada rama, un pasillo.Y en las mil ventanas del pinohay vidas pequeñasapr...
24/04/2026

Mil ventanas en el pino

Cada hoja es una puerta.
Cada rama, un pasillo.

Y en las mil ventanas del pino
hay vidas pequeñas
aprendiendo a cantar,
aprendiendo a volar.

Son orquesta,
son danza,
son la alegría viva de la primavera.

Porque la primavera no solo trae color:
trae vida,
trae canto,
trae plumas encendidas.

Ese pino que me deleitó
tantas tardes
parecía tener mil ventanas,
y en cada una latía una voz,
un cantor diminuto,
terco de felicidad,
como todo niño
que ha nacido para el vuelo.

Los pajarillos iban y venían
como relámpagos mínimos,
como fotografías fugaces
que mis ojos apenas alcanzaban a guardar.

Mila Bekam

Lección de hormigaCaminaba cabizbaja,buscando no sé quéentre la arenay las hojas secas,cuando me encontré una hormiga.Er...
21/04/2026

Lección de hormiga

Caminaba cabizbaja,
buscando no sé qué
entre la arena
y las hojas secas,
cuando me encontré una hormiga.

Era negra.
Pequeña.
Ligera.

Y mis ojos
se volvieron lupa.

Entonces pensé
en las hormigas de mi Colombia:
negras, marrones, color tierra,
como los humanos,
de todos los colores
y en todas partes.

La de Barcelona
corría sin cargar nada.
Iba ligera,
como si ya supiera
que para seguir andando
hay pesos que no hacen falta.

Las de mi tierra, en cambio,
yo las recuerdo cargando:
el pan del día,
la reserva del tiempo,
la salvación de la escasez.

Su comida resguardan.
Juntas trabajan.
Juntas corren.
No abandonan la carga.

Y yo, mirándola,
entendí algo de mí:

hay hormigas que cargan hojas,
y otras, historias.

Ella corría sin peso.
Yo no.
Pero mi carga,
aunque me balancea,
no me hunde.

Seguiré buscando
versos con patas
que me roben el tiempo
y me regalen calma.

— Mila Bekam

Excelente análisis.
19/04/2026

Excelente análisis.

16 likes, 1 comment. "Juan David Correa - Conversaciones Pendientes. Con Rodrigo Uprimny."

Los pocos instantes de amorAunque no fue lo que anhelé,vive en mis recuerdos.Su presencia casi no estuvo.Se fue muchas v...
18/04/2026

Los pocos instantes de amor

Aunque no fue lo que anhelé,
vive en mis recuerdos.

Su presencia casi no estuvo.
Se fue muchas veces.

Y cuando regresaba,
a veces traía en la boca
una frase que dolía
o una queja
que ahondaba todavía más su ausencia.

Después,
su mirada se quedaba perdida,
lejos,
como si tampoco él supiera
cómo habitar del todo lo que amaba.

A veces su mano
pasaba por mis cabellos
con una ternura tardía,
como queriendo decir:

No supe.
No entendí.
No quise herir tanto.

Pero en mí
quedaba el frío de su ausencia,
ese frío que se instala
aunque alguien vuelva.

Y yo pensaba:
hasta cuándo.
Hasta cuándo cansará
verlo aparecer
solo para sentir
que vuelve a irse.

La última vez
estaba en una cama de hospital.

Ella también estaba allí.
Y él, aferrado a su cintura,
parecía suplicarle con el cuerpo
lo que tal vez ya no sabía decir con palabras:

no te vayas,
no me dejes,
me haces falta.

Y en ese instante,
hasta las heridas se nublaron.

Y entendí
que hay lazos de sangre
que ni la distancia,
ni la ausencia,
ni el dolor
logran deshacer del todo.

Y de todo lo vivido,
son los pocos instantes de amor
los que todavía guardo.

— Mila Bekam

Sin ruidoYa conozco el camino.Por eso voy despacio.Probé las mieles de la viday también los sacrificios del amor,creyend...
17/04/2026

Sin ruido

Ya conozco el camino.
Por eso voy despacio.

Probé las mieles de la vida
y también los sacrificios del amor,
creyendo alguna vez
que uno debía ser
el mundo entero del otro.

Me dicen
que cerré el corazón al amor.
Yo no lo siento así.
No cerré el corazón;
solo recuperé la llave de mi confianza
y aprendí a despojarme
de heridas que no me pertenecían.

Hoy vivo
sin ataduras obligadas.
Camino mi madurez
con la serenidad
de haber probado delicias
y sinsabores.

Y tal vez por eso,
ahora prefiero
no esperar nada
y recibir apenas
lo que llega sin ruido.

— Mila Bekam

Taciturna—Mila BekamQuisiera golpear la puerta,pero algo me detiene:su mirada triste.Sus pasos alegres se truncaron.Un a...
13/04/2026

Taciturna
—Mila Bekam

Quisiera golpear la puerta,
pero algo me detiene:
su mirada triste.

Sus pasos alegres se truncaron.
Un alud de piedras
nubló su vista.

Camina con afán,
como queriendo enredar
el olvido vivo
que la acompaña.

Taciturna,
se refugia
donde el ruido no la alcance.
Se pierde en ella misma,
llena de todo
y de casi nada.

La tristeza la amarró al mundo
y la sembró de silencio.
A veces despierta,
a veces afina,
y otras endurece.

Cuando se permite una risa,
parece luz del sol
o mejor, flor de primavera,
que pronto se apaga
y solo deja
el recuerdo fugaz
de su alegría de color.

Ahí está,
en su mundo distante,
todavía viva para otros,
todavía atada
a su hondo recuerdo.

Sus palabras,
pocas y necesarias,
dejan en el aire
un aroma taciturno.

Ya lo sabíaSu mirada fue tierna.Había una tristeza suave, honda, pero sin herida.Y entonces lo dijo:—Sabes que no camina...
10/04/2026

Ya lo sabía

Su mirada fue tierna.
Había una tristeza suave, honda, pero sin herida.
Y entonces lo dijo:

—Sabes que no caminaremos juntos.

Ella lo entendió sin miedo.
Sin ruido.
Sin ganas de retener nada.

No sintió que perdía.
No sintió que se rompía.
Solo comprendió.

Ahora camina sola y libre,
sin peso, con calma,
dejando atrás la espera,
la incertidumbre,
los caminos imaginados,
la idea de una vida compartida hasta el final.

No hubo reproche.
No hizo falta un adiós.

Solo quedó la sensación de una verdad dicha con ternura,
como si el sueño hubiera querido ordenarle el alma.

Al despertar, aquellas palabras siguieron allí,
retumbando suavemente,
pero ya no dolían.

Eran apenas un eco limpio,
una señal,
una forma de entender que vivir también es soltar lo que no estaba hecho para quedarse.

El pasado no está.
El futuro no se sabe.
El instante es ahora.

—Mila Bekam

La fiel amigaParece caminar sola,pero va entregándose al viento.Piensa.Recuerda.Busca.Mientras avanza,rompe las costrasd...
07/04/2026

La fiel amiga

Parece caminar sola,
pero va entregándose al viento.

Piensa.
Recuerda.
Busca.

Mientras avanza,
rompe las costras
de heridas antiguas,
de esas que dolieron demasiado
y tardaron en cerrar.

Hay un instante en que su soledad
ya no le permite mentirse.
La escucha.
La despeja.
Le limpia las trochas del alma
con la fidelidad callada
de su presencia.

Va con ella
en cada paso,
en cada pensamiento,
en cada silencio que no huye.

No camina sola.
Camina con su soledad.
Esa que conoce
los rincones más hondos de su interior
y a veces también le habla.

Por eso la mochila
cada día pesa menos.

No camina sola.
Camina con su fiel amiga.

— Mila Bekam

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