30/09/2014
Si es tan cierto como parece, el hallazgo del manuscrito de la "Marcha turca" es un verdadero acontecimiento. Esas primeras 4 hojas de la Sonata K. 331 estaban en paradero desconocido desde siempre, y precisamente incluyen (si son ciertas las informaciones algo confusas que circulan por la red) esa bendita apoyatura que, según cómo se interprete, cambia por completo el carácter de la obra. Habrá que estudiar el documento y ver cómo está escrita esa notita, así como otros muchos detalles de grafía y notación. Llevo 13 años usando esa pieza como ejemplo emblemático de las divergencias entre notación e historia de la interpretación, en la ESMUC y en otros lugares, y ya estaba reservándole un espacio preferente en mi próximo libro. El hallazgo de esta nueva fuente fundamental, que ya ni soñábamos con encontrar, añadirá sin duda nuevos elementos a la discusión. Pero sé de antemano que el asunto de fondo no cambiará: seguiremos oyendo esa célula inicial de cinco notas ligadas, dinámica y rítmicamente perfectamente homogéneas, todo bien cantado, despacito y bien comedido, porque estamos en el "corazón del Clasicismo" y la música clásica es algo que hay que tomarse muy en serio... Ya lo anuncia su propio descubridor: nuestra idea de fondo no cambiará. Faltaría mas! No vaya a ser que se nos ocurra imaginar un Mozart realmente alternativo, en forma y contenido. Lo que me deja atónito (o no, en realidad, porque ratifica lo anterior, aunque uno siempre se hace ilusiones...) es que se anuncie un "estreno en público" de esta "versión", y que se encargue de ella un pianista como Zoltán Kocsis, que está instalado tan sólidamente en esa tradición. Ni siquiera han buscado a alguien con experiencia musicológica (anda que no hay!), o familiarizado con la praxis de la época. En fin. Nada que no sepamos. Pero algún día no muy lejano ese manuscrito se publicará en facsímil, y ese sí será un gran día.
http://www.infobae.com/2014/09/26/1597523-encuentran-el-original-perdido-una-celebre-sonata-mozart
Yacía en una biblioteca de Budapest. Considerado perdido desde hacía más de dos siglos, el manuscrito original incluye en su fragmento final la Marcha Turca