03/04/2026
Mi humilde (y tardía) aportación al día de la concienciacion sobre el autismo.
Muy pertinente justo ahora que he estado casi dos semanas de baja, por un virus...
(muy mal tengo que estar yo para que mi autismo me impida trabajar en lo que más me gusta)
Un asunto importante sobre el que hablar, pues resulta que las personas autistas no sólo tenemos derecho a estudiar y trabajar sino también a ser buenas en terrenos donde aparentemente no encajamos.
Personalmente estuve mucho tiempo antes de mi diagnóstico convencida de que no podía ser autista porque soy buena terapeuta.
Había estudiado que los autistas no tenían buena empatía, y yo la tengo.
Luego aprendí que esto es un mito, y que lo de la empatia es más complejo (te lo cuento mejor en el carrusel).
Después del diagnóstico me he pasado mucho tiempo preguntándome si no se me estaría pasando algo por alto, que mi discapacidad me impide ver.
Ahora estoy convencida de que en mis rasgos están también mis fortalezas, las que me hacen ser muy buena en mi trabajo.
Una sensibilidad y capacidad de percibir y analizar matices y patrones que pocas personas tienen.
Una preferencia por el mundo de las emociones, el arte, el juego y el lenguaje del cuerpo, trabajada tras décadas de estudio como interés profundo.
No todo es de color de rosa.
Sufro las dificultades.
Fatiga, saturación, sintomas diversos y un ritmo que me impone la sociedad que no es el mío.
Pero mis pacientes (creo) se enteran poco, si no les cuento cuando tengo un día malo.
Y solo lo cuento si considero que puede apoyar a su proceso.
Aun asi rara vez anulo una sesión y en general todos agradecen mi tendencia a anticipar y estructurar las cosas.
Más aún las personas neurodivergentes.
Quizá haya alguna persona que, ahora que se sabe, descarte trabajar conmigo, tras saber que soy autista.
Me entristece, pero qué le voy a hacer.
Lo curioso es que muchos terapeutas y psicólogos son también autistas.
Y la mayoría, como yo, lo han descubierto tras años de éxito en la profesión...
Algo para reflexionar...
Y tú, ¿te habrías planteado que tu terapeuta fuese autista?