15/05/2025
Si algún día dejas de saber de mí,
si el silencio se vuelve mi única respuesta,
si ya no encuentras mis palabras en tu bandeja ni mi nombre en tus días…
solo recuerda esto:
nunca fue porque dejé de amarte.
Te amé con todo lo que tenía,
con lo que fui y con lo que me faltaba.
Fuiste mi primer pensamiento al despertar
y mi última oración antes de dormirme…
aunque tú nunca lo supieras.
Tuve opciones, sí.
Tuve otras manos, otros ojos, otras historias posibles.
Pero te elegí a ti.
Siempre a ti.
Incluso cuando dolía.
Incluso cuando no me elegiste.
Incluso cuando amar significaba quedarme callado mientras tú te alejabas.
Y me quedé.
En medio del silencio,
a pesar del dolor,
amándote en secreto,
como quien cuida una flor marchita con la esperanza de que un día vuelva a florecer.
Pero si un día me voy,
si un día ya no estoy,
es porque entendí que no se puede sostener a quien no quiere quedarse.
Y ojalá encuentres paz en mi ausencia…
la misma paz que mi amor jamás fue capaz de darte.
Porque lo único que quise,
lo único que deseé con todo lo que soy…
fue que fueras feliz.
Aunque no fuera conmigo.