02/07/2024
"CONVENTO DE SANTA CATALINA DE SIENA" Sembrando unos árbolitos de guabas en la pequeña parcela de Los Chillos, el abuelo quedó asustado, debajo de unos bloques de cangahua fué asomando una osamenta envuelta en fardos de cabuya entre muchos fragmentos de cerámica, piedritas verdes, rojas y negras. Los tiempos se volvieron muy duros en todo el territorio Quitu, desde que "anocheció a la mitad del día" cuando los infames y traicioneros conquistadores mataron al Emperador Atahuallpa, su hermano y General de sus ejércitos juró que no quedaría piedra sobre piedra en la capital inca, regresó con una parte de su ejército y desmontaron y quemaron todos los templos y recintos sagrados, en esta loma estuvo situado el Palacio de las Ñustas, las Doncellas divinas, aquí vivían y estudiaban para algún día llegar a ser de las preferidas del Hijo del Sol en la Tierra. Una madre había oido que Rumiñahui venía por las doncellas para que no cayeran en manos de los blanco-barbudos, esa noche no durmieron esperando el triste final que las esperaba, Dos de ellas, las mas audaces conocían el territorio mas que las otras compañeras y planearon el escape, los soldados que hacían guardia también estaban desconcertados y los curacas no sabían que hacer sin sus comandantes, toda la Ciudad se preparaba para el duelo y el inminente sacrificio de sus Doncellas. Las dos guambras alistaron una shigra con sus petenencias mas valiosas y a escondidas lograron salir del recinto, debían apurarse, ya los emisarios reales habían llegado a Quitu a cumplir la órden del Gral. Rumiñahui, asustadas pero decididas se escabulleron por las quebradas evitando los chaquiñanes para no ser descubiertas, a sus espaldas pudieron ver las columnas de humo y ceniza que se levantan sobre los templos y palacios de la élite inca, pasaron días y días, durmiendo bajo las chilcas tan solo bebiendo agua de los arroyos hasta que llegaron a su destino, en las faldas del Ilaló estaban sus padres que sorprendidos vieron que las guaguas estaban vivas y aparte de algunas magulladuras regresaron al hogar del cual habían salido cuando eran apenas unas niñas de 5 añitos, Muchísimas lunas pasaron escondidas entre el monte pero la comuna sabía quienes eran el par de ancianitas que de repente las veían cogiendo leña en el monte, pasarían siglos, medio milenio hasta que el abuelo, sembrando guabas, encontró a una de ellas , recostada mirando al cielo, cubierta de sus emblemas, vestida de coral y turquesa la cal de sus huesos blancos como la Quilla, así la encontraron, como un capullo de cabuya embriagada con el chahuarmishque de las pencas, eterna como su espejo de obsidiana, entre el fuego y las nieblas del tiempo. Santa Catalina, otra cápsula del tiempo que nos legaron nuestros ancestros, cuanta historia por descubrir bajo nuestros pies. .