03/08/2024
Dios no da paso en falso.
Un momento de quiebre fue necesario para que un hombre, dejara de ver las glorias de la tierra y entregara su espada, empuñara la cruz y se convirtiera en soldado de la Compañía de Jesús. Íñigo de Loyola, de buena familia, un caballero de futuro prometedor, confiado en sus habilidades de guerra, es derribado en batalla por una bala de cañón. Destrozada su pierna, pasa largo tiempo en recuperación con la compañía de lecturas inspiradoras de la vida de los santos. Y se da cuenta que hay algo más noble y sublime que la vanidad, triunfos y tesoros de esta tierra, …estar al servicio del Rey de Reyes.
A veces, cuando nos ocurre una desgracia, solemos buscar culpables, incluso llegamos al extremo de reclamarle a Dios, sin embargo, desde una camilla de hospital, en una fría celda o la soledad de una banqueta, se pueden ver mejor las cosas. Es cuando ocurre el mayor de los milagros que una persona puede recibir, …la oportunidad de volver el rostro a Dios.
Que no sean las enfermedades, los accidentes o los sufrimientos las únicas llamadas de atención que escuchamos. Estemos atentos al llamado que Jesús nos hace todos los días para convertirnos, dejar de afanarnos por lo que se pierde y pudre, …porque ¿quién sabe si esta noche nos van a reclamar el alma?
Veamos nuestra vida como en inicio de nuestra eternidad. Digamos como san Ignacio de Loyola. “En todo, amar y servir” …para la mayor gloria de Dios.