18/08/2026
El hígado graso es la acumulación de grasa dentro de las células del hígado. Su nombre médico es esteatosis hepática, y se considera hígado graso cuando esa grasa supera aproximadamente el 5 % del peso del órgano. Es una de las alteraciones hepáticas más frecuentes del mundo y muchas personas la tienen sin saberlo, porque en sus fases iniciales suele descubrirse por casualidad en una ecografía o en una analítica de rutina.
El hígado es un órgano grande, situado en la parte derecha del abdomen, justo debajo de las costillas. Entre otras funciones, procesa los nutrientes que llegan del intestino, filtra sustancias y almacena energía. Parte de esa energía la guarda en forma de grasa, algo normal dentro de ciertos límites. El problema aparece cuando ese depósito se vuelve excesivo y persistente: las células hepáticas se llenan de gotas de grasa y el órgano puede aumentar de tamaño y trabajar peor.
Los médicos suelen distinguir dos situaciones. La esteatosis simple, en la que solo hay grasa acumulada y el tejido no está inflamado, es la forma más común y la más silenciosa. La esteatohepatitis, en cambio, es cuando además existe inflamación y daño de las células, y en algunas personas puede evolucionar con los años hacia una cicatrización del tejido llamada fibrosis. También se habla de hígado graso asociado al metabolismo, el más frecuente, y de hígado graso relacionado con el consumo de alcohol. Conviene saber que el hígado graso, en sus etapas tempranas, puede revertirse.
Un consejo práctico: si en una revisión te comentan que tienes el hígado graso, pide que te expliquen el resultado completo, incluidas las enzimas hepáticas, y consulta con tu médico de cabecera qué seguimiento necesitas en tu caso concreto.