24/07/2026
🌷 Reflexión
Todos tenemos prioridades. Las descubrimos por la forma en que invertimos nuestro tiempo, nuestra energía, nuestros pensamientos y nuestros recursos.
Muchas veces decimos que Dios es primero, pero el afán, el trabajo, el teléfono, las redes sociales o las preocupaciones terminan ocupando el lugar que solo le corresponde a Él.
Poner a Dios en primer lugar no significa dejar de lado nuestras responsabilidades. Significa permitir que Él sea quien dirija cada una de ellas.
Cuando Dios ocupa el primer lugar, las decisiones tienen más sabiduría, las relaciones tienen más amor, los problemas tienen menos poder y el corazón encuentra paz.
No se trata de darle a Dios un espacio en tu agenda; se trata de convertirlo en el centro de tu vida.
❤️