11/08/2025
Carta que no enviaré:
Te quise como se quiere
a una casa sin techo:
creyendo que el calor humano
podía detener la lluvia,y que mis manos,
por sí solas, podían sostener las paredes.
Pinté de colores las grietas,
como si la belleza disfrazara el peligro.
Colgué cuadros con escenas de futuro,
todos con nuestros hijos riendo,
y nosotros viejos.
Puse paredes de risa, puertas de paciencia,
ventanas que daban a paisajes que solo existían en mi cabeza.
Regué un jardín hecho de sueños,
y hasta sembré raíces en el aire,
convencida de que crecerían.Tú con la ligereza de quien nunca ha sentido frío,abriste de par en par las ventanas,
dejaste entrar la tormenta y te fuiste sin cerrar la puerta.
No te culpo,no todos saben quedarse,no todos quieren un hogar
si implica quedarse quietos.
Tal vez mi forma de amar era más construcción que abrazo,
más futuro que presente,más promesa que instante.
Hoy, sobre los restos de aquella casa,
hay silencio y un cielo abierto.
A veces llueve.
A veces entra luz.
Ambas cosas me recuerdan que sigo viva.
No guardo rencor,no guardo llaves,te deseo soles limpios,
mares calmos y manos que sepan sostenerte.
Solo te pido, con el último hilo de esta voz,
que tu felicidad florezca lejos,
muy lejos,en un lugar que nunca encuentre en mis mapas.
📜 Página de derechos de autor
© 2025 [Aide Lobo]
Todos los derechos reservados.
Ninguna parte de esta obra, en su forma total o parcial, incluyendo textos, poemas o fragmentos, podrá ser reproducida, almacenada o transmitida en forma alguna ni por ningún medio —electrónico, mecánico, fotocopia, grabación u otros— sin el permiso previo y por escrito de la autora.
Los poemas, títulos y contenidos de *Ecos y Letras* son creación original.
Para solicitudes de uso contactar a:
[ [email protected]]