15/07/2026
El legado bajo nuestros pies
Este camino ancestral de Santa Elena es un vestigio milenario trazado originalmente por comunidades indígenas (Tahamíes y Nutabes). Fue adaptado y mantenido por los arrieros y campesinos de la zona durante los siglos XIX y XX como una arteria vital para conectar las veredas de montaña con el centro de Medellín, permitiendo el comercio y el sustento de la región.
Aunque gran parte de la ruta original se perdió por la erosión, los tramos empedrados que hoy conservamos —como el Camino de la Cuesta— fueron rescatados y consolidados en 2009 para proteger la técnica original de drenaje y construcción que permitió a los arrieros superar el difícil terreno de bosque de niebla.
El mensaje: Más que piedras, este camino es un monumento al tesón. Nos enseña que la unión entre la herencia ancestral y el esfuerzo humano es lo que realmente sostiene nuestra identidad. La tenacidad de quienes abrieron este camino es el cimiento de lo que hoy somos.