09/07/2025
En estos días de virosis pos-Sampedro, cuando muchos han estado con gripa, decaimiento o síntomas comunes después de las fiestas, y donde incluso levantarse de la cama parece una tarea titánica, quiero compartirles una experiencia que me dejó una gran lección.
Por motivos cotidianos conocí al de , el doctor Josué Manrique Murcia. Me impresionó profundamente saber que, a pesar de enfrentar serios quebrantos de salud al punto de necesitar ayuda para movilizarse, cada día se levanta con determinación para cumplir con su deber. Me contaba su equipo que no hay descanso para él: trabaja sin pausa, atiende personalmente a su comunidad, recorre las veredas y tiene total claridad sobre lo que está haciendo en su gestión.
Admiro profundamente su amor por el trabajo, su compromiso con la gente y sus ganas inmensas de vivir. No se le ve movido por la avaricia, sino por el deseo genuino de servir y cumplirle a su pueblo.
Y eso me hizo pensar…
A veces nos quejamos por todo, por cansancio, por rutinas, por pequeñas incomodidades, sin valorar lo afortunados que somos de poder movernos, trabajar, soñar y luchar por lo que queremos. Personas como el doctor Josué nos recuerdan que, aunque el cuerpo falle, el espíritu puede seguir firme. Que las verdaderas limitaciones no siempre están en lo físico, sino en la falta de .
Que nunca se nos acaben las ganas de , y dejar huella. Que, como él, sigamos luchando —aunque duela, aunque cueste— porque el mundo necesita más que trabajen con el .
destacados