26/09/2026
UN PROMETEO DE LA LIBERTAD COMO CONMEMORACIÓN A UNA MASACRE
En Ciénaga, Magdalena, sucede lo insólito, tanto que es considerada como la verdadera capital del Realismo Mágico, la auténtica Macondo de Gabriel José García Márquez.
El 6 de diciembre de 2018, se cumplieron 90 años de la Masacre en las Bananeras y es bueno aclarar que el sitio visitado para conmemorar la cruenta fecha que enluta la historia del banano en nuestro país, no coincide con la realidad, ni simboliza la etnia de nuestra región.
Muchos quedan aterrados al llegar a la estación de Ciénaga, a la plaza de los mártires, sitio donde se llevó a cabo la masacre, y contemplar a un gigante negro, en guayuco, con un discordante machete en su brazo derecho.
Eso me llevó a consultar lo que hay referenciado en trazados y lo que la tradición oral conserva aún. Después de examinar minuciosamente lo que hay escrito sobre ésta simbólica obra de Rodrigo Arenas Betancourt, esto es lo más coherente que existe. Consultando además con los distintos pobladores de Ciénaga, se escuchan muchos conceptos, siendo el que a continuación escribo el que más corresponde a la realidad histórica.
Muchos afirman que la estatua del negro en la antigua estación del ferrocarril, en Ciénaga, Magdalena, ha levantado durante años controversias porque representa, a uno de los esclavos que se sublevó y libertó a Haití, desde donde se le pidió al escultor Rodrigo Arenas Betancourt que la hiciera, pero por cuestiones económicas no tenían como cancelarla. No coincide con el prototipo del trabajador nuestro. Los historiadores concuerdan, además, en que la población negra era entonces minoritaria. Y algunos han mirado con escepticismo la casi desnudez de la figura, que no tiene relación con el ropaje característico de los trabajadores bananeros de los años veinte.
La situación puede resultar algo compleja. La escultura, comisionada al escultor Rodrigo Arenas Betancourt, es en realidad un trabajo que en principio iba a ser instalado en Haití, como lo mencioné arriba, para recordar a los esclavos de la colonia. Pero la talla nunca salió de la bodega debido a discrepancias en la isla sobre los rasgos de la figura y la carencia de dinero para pagarla.
Los haitianos la mandaron a hacer en honor a François Dominique Toussaint-Louverture, quien mientras fue esclavo llevó el apellido Breda, el apellido de su amo, después lo llamaron "Louverture” — que significa iniciador, precursor, líder— de la revolución independentista y antiesclavista de Haití de 1791, es recordado por haber sentado las bases para la erradicación definitiva de la esclavitud en el continente americano, y a consecuencia de ello, en el mundo entero. Lideró, machete en mano, la revolución de los esclavos contra los colonos franceses en la isla que Haití comparte hoy con República Dominicana. De Toussaint, dijo en célebre intervención en las cortes españolas Emilio Castellar y Ripoll el 20 de julio de 1870, en un acalorado debate por la libertad de los esclavos — esclavos cubanos que aún era colonia española—: "Los negros emancipados, sobre todo un negro, Louverture, a quien cierto célebre escritor sajón del siglo XIX ha llamado guerrero más experimentado que Cromwell y político más eminente que Washington, colocándole sobre todas las glorias de su raza".
Fue militar, político, y el más importante entre los dirigentes que encabezaron la insurrección esclava en el país caribeño, nació el 20 de mayo de 1743 en Cabo Francés, en la entonces llamada isla La Española (actual ciudad haitiana de Cap-Haïtien), y fallece el 7 de abril de 1803. Pese a su condición de esclavo en una plantación de caña de azúcar, aprendió a leer y a escribir lo que posibilitó que entrara en contacto con los escritos e ideas del movimiento de pensadores ilustrados franceses. El artista había utilizado como modelo a un joven chocoano de la Universidad de Antioquia.
A finales de los años setenta (1.978) llegó una delegación de representantes sindicales cienagueros a Medellín y hablaron con el escultor, interesados en encargar un monumento para conmemorar medio siglo de los hechos.
El presupuesto de los pobladores del Magdalena era ajustado. Arenas Betancourt, que era un tipo de ideas de izquierda, además de la valiosa mediación de su amigo personal: Francisco Mosquera Sánchez— fundador del MOIR —, quien también instó a varios sindicatos nacionales a financiar su compra, por lo que el escultor decidió colaborar con la causa, quedando saldada en un porcentaje alto la deuda , y el restante, a cambio el pueblo cienaguero tuvo que recolectar muchísimas llaves para compensar el restante, y la talla de ese negro en posición de grito de lucha que estaba almacenado en su taller con los brazos abiertos , como rompiendo una cadena, fue complementada, por sugerencia de los negociadores, con la añadidura de un machete o “chambelona” en su mano derecha, el cual es muy desproporcionado en pequeñez, respecto a la gigante mole. Aun así el problema fue resuelto.
El Prometeo de la Libertad, como fue bautizado, fue empotrado sobre rieles donados por los sindicatos de trabajadores del Magdalena, inaugurado en 1978 en el mismo punto donde se encontraba la antigua estación del ferrocarril.
De hecho, no se parece en nada a la fisionomía característica del tipo de obrero, de nuestros campesinos que trabajaban en las diferentes fincas bananeras de la United Fruit Company. Como tampoco su escasa vestimenta, porque acá en nuestra cultura magdalenense nunca usamos el guayuco, los trabajadores empleaban unas franelas mangas largas, llamadas “amansa loco”, unos pantalones recogidos en su base y un sombrero para el ardiente sol.
Así fue como este negro llegó a un sitio equivocado, a representar un hecho y una raza que no le corresponden.
Atte.:
VICTOR HUGO VIDAL BARRIOS
Odontólogo esteticista, escritor, pintor y poeta.
Derechos reservados de autor.
Victor Hugo Vidal Barrios.