05/08/2021
20 de julio 2021
Usme
Línea R5
Para mí un retrato en placa es un diálogo, una colaboración, entre mi persona, la cámara y el retratado. Yo no digo la verdad, pues el medio y cualquiera de hecho, está incapacitado para hacerlo, yo solo lo pongo en diálogo con el observador, con el que ve desde lejos, sin pertenecer, sin estar en el territorio y entra a este por la ventana que la cámara abre.
Una foto, finalmente significa aquello que el lector, muchas veces condicionado, quiere interpretar, desde su cultura, su posición social y su propia experiencia. En pocas palabras, uno no lee una imagen, está lo lee a uno, tal como lo trato de investigar Armando Silva con su tesis de los álbumes de familia.
Por consiguiente una fotografía siempre dispondrá de una serie de discursos: el del retratado, el del fotógrafo, el del lector y uno cada vez más imperativo: el del editor, quien usa la imagen como una palabra más dentro de la retórica a su servicio, la descontexualiza y la pone a girar bajo su propio fin.
Por consiguiente, una foto necesita algo más, necesita un lector crítico capaz de identificar los diversos discursos para poder crear su propio significado aceptado su limitación. Pero así mismo necesitamos fotógrafxs capaces de dar más elementos, más aristas, más matices; por ende, necesitamos ser más documentales y menos noticiosos. Pues la foto no sólo construye memoria sino que puede ser una herramienta para cultivar el pensamiento crítico.
En lo personal y en eso estoy trabajando, quiero llegar a tener un trabajo con una carga más testimonial, pero de aquel que sale en la imagen y de su contexto, no de mi y mi voz.
Es una promesa que espero cumplir, ahora que tengo que tener una pausa forzada en mi producción.
Fotografía en placa 4x5
Wista
Ilford ISO 400