04/05/2017
eres, que haces y cual tu experiencia en el negocio?
Me llamo Yesid Emilio Lenguas, hace 10 años fui una víctima más de la violencia de mi país, tuve que abandonar mi tierra, aquella que por mucho tiempo labramos mis padres y yo.
Actualmente vivo en Barranquilla con mis padres, Luego de conocer y adaptarme a esta ciudad, me considero Caribeño, aprendí con facilidad nuevas artes y soy un fiel admirador de las artesanías del Caribe, aquellas que aprendí a apreciar y a elaborar, aquellas que hoy son el sustento diario de mi familia.
Soy un emprendedor y artesano empírico. Con mucho esfuerzo he conseguido dos nuevos empleos, ser administrador y empleador de mi propio negocio. Elaboro productos con diseños innovadores, de alta calidad y excelentes acabados.
¿Cuál es la historia de tu emprendimiento?
Adaptarme a un nuevo territorio no fue fácil, no sabía hacer lo que la gente de la ciudad sabe hacer, yo sabía de tierras, de abonos, de riego y de siembra, sin embargo ya no podía dar marcha atrás al reloj, solo podía darle cuerda nuevamente.
Solo triunfa en el mundo quien se levanta y busca a las circunstancias y las crea si no las encuentra, debía seguir, todos los triunfos nacen cuando nos atrevemos a comenzar.
Sabía que no sería fácil, por esa razón acepté la primera oportunidad que la vida me brindó, ventas puerta a puerta, afortunadamente, eran ventas de artesanías, mi actual pasión.
Hace ocho años sentí la necesidad de emprender, mi competencia no estaba con otros vendedores, mi competencia era yo mismo, debía superarme, luego de un tiempo en las ventas informales, me sentía seguro de conocer clientes potenciales, con tiempo y dedicación aprendí técnicas para la elaboración de estas piezas, inicié con la elaboración de relojes artesanales, luego fui adquiriendo las máquinas necesarias y mejorando los productos que actualmente ofrezco.
¿Cuál es la causa que mueve tu proyecto? ¿Cuál es el problema que busca resolver?
Las artesanías constituyen expresiones culturales y artísticas de las diferentes étnias que existen y han existido por siglos en Colombia, narran historias, cuentan vidas, reflejan rostros.
Soy un fiel creyente de que el arte puede cambiar el mundo, cada producto que elaboro tiene una parte de mí, pero además una parte de mi país, cada pieza es única y exclusiva, cada obra es una fracción de arte.
He aprendido, como lo dijo Einsten, que la voluntad es la fuerza motriz más poderosa, mucho más que el v***r, la electricidad y la energía atómica, por esa razón quiero seguir aprendiendo, deseo continuar reinventándome, y por supuesto, permitir que mi actitud sea contagiosa para miles de jóvenes desplazados víctimas de la violencia.