18/07/2026
Una vez más confirmo que la única herramienta para dar batalla a la hiperconectividad es la HIPERPRESENCIALIDAD.
No solo estar presentes físicamente, sino emocional y mentalmente.
El contacto con otros. Escuchar nuevas voces. Compartir talentos, experiencias y conocimientos. Todo eso se vuelve cada vez más preciado.
Durante muchos años viví bastante fragmentado. Me costaba integrar todas mis facetas.
Por un lado, estaba el Pablo artista: bailarín, fotógrafo, histriónico, extravagante. Y por el otro, el Pablo sensible, conectado con su espiritualidad, con su vulnerabilidad y con el deseo consciente de profundizar en todas esas herramientas que me acercan a un bienestar integral.
Pero en este último tiempo apareció una nueva versión de mí. O quizás siempre estuvo ahí, esperando el momento de ocupar su lugar.
La versión encargada de unir esos mundos. De integrarlos. De aceptar esa dualidad y de honrar la diversidad y la versatilidad que el universo me concedió.
En el FOC me sentí profundamente correspondido. Encontrado. Coherente conmigo mismo.
Por un lado, participando de actividades y conectando con personas que buscan el bienestar y que están comprometidas con construir algo que va más allá de ellas mismas: comunidad, tribu o como cada uno quiera llamarlo.
Y, por el otro, observándome desde afuera: creando contenido, estando delante y detrás de la cámara, captando momentos únicos y buscando transformarlos en algo con valor.
Pero también reconociéndome como comunicador.
Un lugar del que me escapé durante mucho tiempo y que hoy celebro poder ocupar. Me siento orgulloso de haber vencido ese cringe que tantas veces me bloqueó y de animarme, finalmente, a compartir mi voz.
Gracias .thefestivalofconsciousness