AEB Arte

AEB Arte Mamá, esposa y pintora apasionada por los procesos de sanación personales y colectivos.

Annemarie Erb Barrett, conocida como Anita 🌿 Artista visual y acuarelista nacida en Minnesota, EE.UU., con el corazón y el hogar en Cochabamba, Bolivia desde 2013.

‎A veces el arte que te conmueve quiere salir al mundo contigo ❤️‍🔥‎‎Han sido semanas compartiendo las historias detrás ...
09/04/2026

‎A veces el arte que te conmueve quiere salir al mundo contigo ❤️‍🔥

‎Han sido semanas compartiendo las historias detrás de estas pinturas. Hoy ese proceso da un paso nuevo - ahora los pueden llevar puestos ✨

‎Junto a TAYKA MODA — un emprendimiento cochabambino comprometida con la ropa como arte con identidad — estamos convirtiendo dos pinturas originales en poleras de calidad, hechas para quienes valoran el arte, la cultura y una economía local viva.

‎Cada polera lleva impresa una obra original de AEB Arte. No es un simple adorno — lleva historia, intención, y una identidad enraizada en nuestra tierra Madre.

‎Tallas: M, L, XL
‎Precio: 150 Bs.

‎Venta directa este fin de semana en las siguientes ubicaciones 👇🏼

‎📍 Zona sur — EXPOAGRO, Facultad de Agronomía, km 5 Av. Petrolera
‎Viernes 10, sábado 11 y domingo 12 de abril

‎📍 Zona norte y Tiquipaya — Cruce Taquiña

‎Para pedidos escriban al WhatsApp: 77940000 - 67686106


‎He ido observando una dinámica curiosa a lo largo de los diez años que llevo dedicándome al trabajo artístico...‎‎Cuand...
02/04/2026

‎He ido observando una dinámica curiosa a lo largo de los diez años que llevo dedicándome al trabajo artístico...

‎‎Cuando pinto un cuadro, poco tiempo después me llega su par.‎‎

Su par llega de forma intuitiva y natural, hasta el punto de que a veces ni me doy cuenta de que lo es hasta que el cuadro ya está en desarrollo — y al ver la imagen que se va formando, recién veo con claridad que es el complemento del otro.‎‎

Si tengo que forzarlo para que parezca su par, ahí claramente no es.‎‎

En este caso, el cuadro que titulé "Juntas nos sanamos" me llegó como complemento de mi cuadro de la mujer luna, poco tiempo después de que ella llegó a mi camino.‎‎

Ahora las veo juntas y aprecio cómo se complementan. Una mirando al cielo oscuro en una noche llena de estrellas y luz de luna. La otra mirando al suelo con profundo respeto, detrás de ella un fondo de cielo soleado.‎‎

En los dos cuadros, la misma abuela sabia, enraizada en su vínculo con la tierra y el cosmos.‎‎

El otro detalle curioso de este cuadro es que su sentido pleno recién se me reveló años después de haberlo pintado.

‎‎Lo pinté originalmente en mayo del año 2019 (un año después de haber pintado el cuadro de la mujer luna, en julio de 2018).‎‎

La intención original del cuadro era visualizar el proceso de sanar nuestros linajes y las rupturas traídas por la colonización. Puse el título "Juntas nos sanamos" refiriéndome a ese proceso colectivo de sanación, y a lo esencial que consideraba reencontrar nuestro vínculo espiritual con la tierra para poder sanarnos todxs.

Nuevamente pinté a la abuela sabia con tez morena y símbolos andinos, por respeto a la cultura de esta tierra y su espiritualidad como guía en ese proceso de sanación.‎‎

Luego en 2021, me tocó conocer esa espiritualidad y su poder curativo de cerca.‎‎

Recién había nacido mi hijita en casa en un parto natural junto a una partera tradicional, y apenas 8 semanas después me enfermé como nunca me había enfermado en mi vida.‎‎

Tras varios días de recibir fuertes tratamientos en casa para hacer reaccionar a mi cuerpo sin ninguna mejora, yo misma me di cuenta de que el problema no tenía raíz en lo físico — y lo logré confirmar con la guía de Jacky Dueñas y una lectura de coca, dando lugar a la sabiduría ancestral.‎‎

El mensaje fue claro: ya era hora de sanar temas de mi pasado para no transmitírselos a mi hijita. Una expresión de amor inigualable que nos llegó por medio de los guías espirituales de esta tierra, impulsada por un entendimiento mucho más allá de lo racional.

‎‎En un par de horas, logramos sanar con la fuerza espiritual y las hierbas tradicionales de esta cultura lo que los remedios modernos no podían quitarme en varios días.‎‎

La misma enfermera que me estaba atendiendo desde casa se asombró al escuchar que al día siguiente yo ya podía caminar y comer con fuerza después del ritual, y me dijo: "Yo también creo en eso. Me vas a dar el contacto de tu amiga, porfa."

‎‎De ese modo este cuadro original llegó a las manos de Jacky Dueñas, un regalo de agradecimiento profundo por haberme acompañado a mí y a mi familia en un momento tan crítico, dándonos una opción para sanarnos a nosotras y sanar nuestro linaje.‎‎

Por medio de ese proceso de sanación personal, encontré un sentido aún más profundo en mi propio cuadro. "Juntas nos sanamos" — entre generaciones de mujeres que hemos sufrido traumas que nos toca sanar para no heredarlos.‎‎

Al sanarnos nosotras mismas, naturalmente nos reencontramos con la tierra, "nuestra primera Madre" (como la llama la mujer sabia Robin Wall Kimmerer, madre, botánica, autora y miembro de la nación Potawatomi).‎‎

Nos reconocemos como parte de ella y, viéndonos en su reflejo, por fin nos reconocemos a nosotras mismas y a nuestra propia capacidad para sanarnos.‎

‎Aún recuerdo las noches en las que pintaba este cuadro. ‎‎Fue en el año 2018 cuando vivía todavía en la zona sur de Cbb...
26/03/2026

‎Aún recuerdo las noches en las que pintaba este cuadro. ‎‎Fue en el año 2018 cuando vivía todavía en la zona sur de Cbba pero mi espíritu ya estaba empezando a desvincularse de la ciudad.‎‎

Mi pareja (ahora mi esposo) y yo tuvimos la oportunidad de cultivar en un espacio pequeño en un terreno fuera de la ciudad, en la misma zona donde ahora vivimos y me encantaba trabajar con la tierra, cómo sentía mi cuerpo al respirar aire puro, apreciar los paisajes rurales y envolverme en el silencio de atardeceres y noches lejos de la bulla de autos y bocinas.

‎Ese ritmo de vida vinculado con la tierra también me exigía cambios al nivel del alma.

‎‎Lejos de lo que es trabajar en una compu o escritorio donde la luz eléctrica te permite trabajar toda la noche, nuestro trabajo con la tierra dependía únicamente de la luz del sol y justo nos encontrábamos en la época más fría del año con los días más cortos. ‎‎

Yo quería "avanzar" el trabajo con todo mi ser pero el tiempo no nos dejaba cumplir con nuestras expectativas.‎‎

Quería permanecer en ese lugar fuera de la ciudad regando nuestras plantas bajo la luz de la luna y dejando que el silencio de la noche me penetrara el alma pero la barriga vacía nos exigía una y otra vez volver a nuestro pequeño espacio en la ciudad a cocinar nuestra cena y dejar de luchar contra la naturaleza, ya que no había aún condiciones para vivir donde queríamos realmente estar.‎‎

En ese contexto me encontraba encerrada en mi cuarto de cemento en la ciudad pero aún soñando con las lunas rurales y pues me puse a pintar. ‎‎La frase que llevaba en mi corazón y me impulsó fue, "Aprendiendo a descansar a su ritmo." ‎‎

En este caso el "descansar" fue a la fuerza ya que a mí no me interesaba en el más mínimo sentido descansar pero la oscuridad y las noches frías me obligaban a hacerlo.

"Su ritmo" se refiere al ritmo de la luna y su profunda sabiduría de no siempre brillar alto pero también a veces menguar y renovar.

‎‎En esa época sentía como la naturaleza me iba suavizando el ego y desafiando mi orgullo humano. ‎‎

Allí no mandaba yo.

‎‎Tenía que aprender de un ritmo más grande e imponente que en realidad también me correspondía como mujer por más que mi lado masculino jamás lo quería reconocer.‎‎

Menos mal, había un grillo que me acompañaba todas las noches con su canto justito fuera de mi pequeñísima ventana en ese cuarto mientras pintaba.

‎‎Su canto me consolaba el alma y me entregó la esperanza de que la desconexión que yo percibía cada noche que tenía que volver a la ciudad no fue permanente. ‎‎

Me dio de entender que podemos sentir ese vínculo con la naturaleza cada que logramos callarnos lo suficiente como para poder escuchar hasta a los más pequeños seres.‎‎

Por eso también hay un grillo en el cuadro, mi compañero de trabajo artístico tenía que salir representado.

‎‎Hasta ahora me conmueve mirar este cuadro y recordar ese grillo, aquel cuarto pequeño y la transformación personal silenciosa que se estaba generando en mi ser.

‎‎De ahí salió esta imagen de una mujer luna, una representación humana de la misma naturaleza y sus ciclos lunares, que por profundo respeto a las mujeres de esta tierra decidí pintar con tez morena, trenzas de cabellos de abuela sabía y una manta con símbolos Andinos en honor a esta cultura milenaria, siempre vinculada con la tierra y el cosmos, de la cual sigo aprendiendo cada día.

Hoy me agrada sentarme con esta imagen y sentirme como al lado de una abuela que no te habla pero te envuelve, te abraza y hace que entendieras todo con tan sólo su presencia.‎

"Como una mujer blanca, encima norteamericana, pienso que también es mi responsabilidad ser crítica del mundo de donde v...
18/03/2026

"Como una mujer blanca, encima norteamericana, pienso que también es mi responsabilidad ser crítica del mundo de donde vengo y, en cuanto pueda, usar el arte como herramienta para reflejar la resiliencia de personas que han sido históricamente marginadas. Espero desafiar al racismo, clasismo, sexismo, homofobia, etcétera, en nuestra sociedad pintando los rostros de personas a quienes admiro y considero un ejemplo para mí y para todxs nosotrxs."

En 2019, tuve el privilegio de ser entrevistada por Martina Paillacar, periodista de MAPUEXPRESS, el colectivo de comunicación Mapuche independiente y diario electrónico.

La entrevista se dio gracias a mi cuadro "Siembra Resiliencia," el cual me enseñó lo importante que es la recepción que una obra artística recibe más allá de la humilde intención con que una artista la crea.

Este cuadro ha sido todo un ejercicio de imaginación, el cual caracteriza precisamente el poder transformativo del arte.

En la vida física — la que llamamos "real" — las mujeres defensoras de la vida incluidas en este cuadro se encuentran físicamente lejos, cada una luchando desde su territorio.

Pero sus valores, su legado histórico y sus luchas sociales las entretejen, y así las visualicé juntas en un solo cuadro, junto a las palabras "Siembra resistencia, cosecha resiliencia" — un mensaje que resuena en mi corazón al ser testigo de su coraje indomable.

Como lo expliqué en la entrevista: "Lo hermoso del arte es que podemos, por medio de un cuadro, juntar la imagen de diversos Pueblos que en la vida cotidiana se encuentran físicamente lejos pero cuyos valores, principios y estilos de vida manifiestan una visión común de lucha y resistencia. Considero que una de las principales armas del sistema capitalista es el aislamiento y el individualismo que efectivamente intentan dividirnos y desmoralizarnos, pero en este cuadro quise demostrar que estamos profundamente conectados."

Aún me siento muy, pero muy agradecida por esta entrevista y por las preguntas de Martina, quien logró captar la esencia de mi trabajo como artista y el camino que va formando mis principios como persona.

La verdad es que no esperaba que mi cuadro resonara en el corazón de tantas personas, ni que me abriera la oportunidad de ser entrevistada de esta manera.

Pero ahí está la magia del arte: cruzar fronteras y juntar luchas.

No soy experta en el estudio de las luchas de los pueblos originarios, y tengo el mayor respeto por quienes sí se dedican a acompañarlas de cerca. Como artista, me comprometo humildemente a seguir admirándoles, apoyándoles y dignificándoles desde mi trabajo artístico.

Agradezco nuevamente a este colectivo por su interés en mi trabajo y aquí comparto el texto completo de la entrevista y el enlace de MAPUEXPRESS para poder apoyar su trabajo periodístic:: https://www.mapuexpress.org/2019/07/28/annemarie-erb-barrett-%E2%80%9Ccomo-artistas-tenemos-que-responder-a-las-luchas-sociales-de-nuestros-tiempos%E2%80%9D/

ENTREVISTA

28/07/2019.-La mayoría de sus amigos/as la conocen como Ana María, o «Anita.» Annemarie Erb Barrett nace y crece en Minnesota, Estados Unidos. Desde que era pequeña le gustaba dibujar y pintar, pero al entrar en la Universidad para estudiar Comunicación Social, dejó de priorizar el arte en su vida. Luego, se dedicó al activismo y a los movimientos sociales. Entonces, tuvo la oportunidad de estudiar más sobre la historia de la política de los Estados Unidos y desarrolla una crítica hacía la política imperial de los EEUU. Es por eso que cuando sale de la Universidad, decide trasladarse a Cochabamba, en Bolivia, cuando tenía 23 años. “Me interesaba mucho las críticas hacia el capitalismo, neoliberalismo, etcétera que provenían de los Pueblos indígenas y movimientos sociales en Bolivia en particular”, nos relata.

“Originalmente mi intención era quedarme viviendo y trabajando con el apoyo de una ONG norteamericana en Cochabamba por dos años. Pero durante esos primeros años conocí a un Cochabambino, decidimos ser pareja y por eso decidí quedarme más tiempo. Al final, decidimos construir una vida juntos en Bolivia y por eso ya llevo más de seis años viviendo y trabajando en Cochabamba. Recién en estos últimos tres años estoy volviendo a priorizar el arte en mi vida y mi pequeño negocio como artista se ha vuelto una forma de auto-sustentarme» comenta.

Junto a su pareja, se dedicaron a la producción agrícola ecológica en pequeña escala, a la elaboración de productos ecológicos (entre ellos vinagre de manzanas ecológicas, condimentos sanos y naturales), al arte, artesanía y a la música. “Desde que terminé mi contrato con la ONG norteamericana hace dos años, trabajamos independientemente sin apoyo institucional. Vivir una vida coherente es una reflexión constante para nosotros y estamos aprendiendo a generar nuestros propios recursos con las habilidades que tenemos y las habilidades que estamos aprendiendo”, comenta.

-¿Cuáles son los principales temas que trabaja en su arte y por qué los elige? ¿Qué técnicas utiliza?

Trabajo principalmente con acuarelas. Soy del pensamiento de que el arte nunca debe quedar como un pasatiempo de la gente elite, debería ser accesible para todxs y por eso opto por las acuarelas porque son muy accesibles. Con un muy bajo costo puedo pintar muchos cuadros, sólo necesito mis pinturas que son de calidad sencilla (los mismos que compramos para lxs niñxs para pintar), papel de acuarela y un pincel. Sólo uso un pincel para pintar todos mis cuadros, también con el propósito de demostrar que se puede hacer arte sin mucha inversión económica.

En mi arte enfoco bastante en temas de justicia social y salud emocional. Me identifico bastante con una frase de la música Afroamericana, Nina Simone, que se podría traducir más o menos así: “La obligación de una artista, según mi forma de ver, es reflejar los tiempos.” O sea, como artistas, tenemos que responder a las luchas sociales de nuestros tiempos. Comparto esa visión. En mi arte, trato de enfocar en las historias y las luchas de las personas más marginadas en nuestra sociedad (personas que se identifican con diversas sexualidades, diversas experiencias culturales y/o clases sociales, diversas habilidades, etcétera). Como una mujer blanca, encima norteamericana, pienso que también es mi responsabilidad ser crítica del mundo de donde vengo y en cuanto pueda usar el arte como herramienta para reflejar la resiliencia de personas que han sido históricamente marginadas. Espero desafiar al racismo, clasismo, sexismo, homofobia etcétera en nuestra sociedad pintando los rostros de personas quienes admiro y considero un ejemplo para mí y para todxs nosotrxs. Pienso que mis paisanos y la gente blanca en general tenemos mucho que aprender de los Pueblos Indígenas al nivel mundial y espero que mi arte pueda ser un medio para desafiar al sistema que históricamente intenta ocultar y/o destruir la cultura de los de abajo.

También, vale la pena mencionar que pasaba los primeros cuatro años de mi vida acá en Cochabamba diariamente acompañando a mujeres Quechuas que migraron a las zonas periurbanas de la ciudad desde sus Pueblos rurales. Con el tiempo nos volvimos compañeras, amigas, y siento un profundo agradecimiento hacia ellas por todo lo que me enseñaron y me siguen enseñando.

Como les digo a ellas, yo llegué a Bolivia con una carrera profesional, mi idioma materno inglés, o sea, muchas cosas valoradas por el sistema capitalista. Pero yo no sabía cocinar, ni cultivar mis propios alimentos, tampoco sabía cómo compartir en una cultura tan comunal/colectiva ya que vengo de uno de los países más individualistas del mundo. Fueron ellas quienes me enseñaron a cuidar a la tierra, a las plantas, a cocinar mis alimentos e invitar lo que tengo a los demás. Por medio de estas amistades interculturales aprendí a ser mejor persona y valorar la vida más allá de la profesionalidad cuya discriminación a menudo nos vuelve ciegos frente a las diversas sabidurías de personas quienes no tuvieron el privilegio de un alto nivel de educación formal.

Me siento muy afortunada de haber sido recibida por ellas y tener la oportunidad de caminar y aprender junto a ellas. Por eso también siento una responsabilidad de reflejar en mi arte los valores que ellas me enseñaron y a la vez pintar imágenes y mensajes que desafían a la discriminación que ellas viven a diario.

-Vemos en las obras un especial interés en las luchas de los Pueblos Indígenas ¿Puede por favor referirse a esto? ¿Cómo el arte es a la vez herramienta de lucha, de denuncia y de aporte para la transformación social?

Yo admiro mucho a lxs artistxs que encuentro que están dedicándose al arte como herramienta de lucha y humildemente me sumo a ese digno trabajo. Me parece que el arte tiene una habilidad única para conmover a la gente. Yo me acuerdo claramente los mensajes y las imágenes de obras de arte y la música que me conmovieron e impulsaron un cambio dentro de mí. Admiro al arte que nos incomoda, que desafía nuestra forma de ver o nuestro estilo de vida, que nos hace pensar de otra manera y que nos hace recuerdo que no estamos solos en ésta lucha.

La verdad, por un tiempo, yo menospreciaba el arte. Cuando estaba recién en proceso de abrir mis ojos frente a las profundas injusticias en el mundo fuera del mundo privilegiado de dónde vengo, yo consideraba que el arte era algo débil frente a toda la violencia que existe, yo pensaba que el activismo era la solución, las manifestaciones, y otros, para afectar a la sociedad. Yo no valoraba el poder del arte en la lucha. Pero luego me di cuenta que la forma en que yo menospreciaba al arte también reflejaba algo del capitalismo dentro de mí. Tenía que romper muchos esquemas en mi propia vida para dejar de tratarme a mí misma como una máquina que tenía que producir resultados en las luchas sociales. El arte para mi ahora tiene dos propósitos, herramienta de lucha para la transformación social y herramienta de sanación para mi propia transformación personal.

-¿Puede referirse por favor a la hermandad de las luchas de los Pueblos indígenas en diversos territorios de Abya Yala y cómo el arte puede aportar a principios comunes de lucha y resistencia?

En mi cuadro, “Siembra Resistencia,” junto las imágenes de una mujer Zapatista, una mujer Mapuche, una mujer Afrocolombiana (Francia Márquez, ganadora del premio Goldman), y una mujer Aymara, como símbolo de la hermandad de las luchas de los Pueblos indígenas en los diversos territorios de abya yala. En cada territorio de las mujeres representadas en este cuadro, existen luchas contra el extractivismo, capitalismo, neoliberalismo, racismo, sexismo, etc. y mi intención fue representar las diversas expresiones de resiliencia que provienen de los Pueblos indígenas que están diariamente resistiendo éstas injusticias. Lo hermoso del arte es que podemos, por medio de un cuadro, juntar la imagen de diversos Pueblos que en la vida cotidiana se encuentran físicamente lejos pero cuyos valores, principios y estilos de vida manifiestan una visión común de lucha y resistencia. Considero que una de las principales armas del sistema capitalista es el aislamiento y el individualismo que efectivamente intentan dividirnos y desmoralizarnos, pero en este cuadro quise demostrar que estamos profundamente conectados.

-¿Puede por favor referirse a las luchas de resistencia que se están dando en el territorio en que habita?

Como extranjera, quiero primero reconocer que no soy ninguna experta en la experiencia vivencial de los Pueblos que están luchando por sus derechos y por el respeto de la Madre Tierra aquí en Bolivia. A la vez, apoyo y respeto a mi pareja y otrxs amigxs quienes nacieron y crecieron aquí que también me han ayudado a entender más sobre las complejidad de las luchas locales en este territorio. Nosotros vivimos en la ciudad de Cochabamba y nos preocupamos mucho por los problemas de deforestación y extractivismo que provienen de las agroindustrias y empresas mineras multinacionales aquí en Bolivia que afecta directamente a los Pueblos indígenas y sus territorios. Apoyamos por medio de la solidaridad a los Pueblos que están resistiendo a éstas violencias.

Al nivel más local, formamos parte de algunos grupos de pequeñxs agricultores quienes estamos trabajando para generar espacios de mercado que tienen precios justos y productos sanos y orgánicos que beneficia a nuestras comunidades que se encuentran cada vez más enfermos por falta de una buena alimentación libre de agroquímicos. Queremos crear redes de confianza que apoyan al consumo responsable, la producción agroecológica, y el cuidado de la Madre Tierra.

También mi pareja forma parte de una comunidad cultural que se llama Ayllu Ñan Amayumpi aquí en Cochabamba que se dedica a tocar música autóctona de las diversas regiones Andinas. Como pareja yo le acompaño en esta comunidad y consideramos que también la música autóctona es una parte integral de la resistencia de los Pueblos indígenas."

Fue en el año 2017, terminando cuatro años de voluntariado donde tuve el tremendo privilegio de acompañar a un grupo de ...
09/03/2026

Fue en el año 2017, terminando cuatro años de voluntariado donde tuve el tremendo privilegio de acompañar a un grupo de mujeres productoras — en su gran mayoría migrantes quechuas del área rural que en los últimos diez años habían trasladado sus vidas a la zona periurbana de Cochabamba, dedicándose a cultivar alimentos sanos en huertos periurbanos para alimentar a sus familias.

En ese entorno aprendí a mirar todo lo que no me brindó mi formación académica y los límites de mi formación profesional.

Por ejemplo, al lado de las mujeres productoras me di cuenta de que sabía demasiado poco sobre la cocina.

Junto a ellas aprendí a valorar la comida hecha en casa con ingredientes frescos y sanos, a apreciar las recetas tradicionales de esta tierra y los sabores de un recetario ancestral. Mote, charque, papa huaycu, k'allu, chicha, carne y huevo criollo, tostado, lawas — en fin, todo lo mejor que podría conocer lejos de las "cremas de choclo" de los restaurantes citadinos.

También nunca había conocido la planta de una vaina o acelga, ni de cebolla, ajo o durazno.

Gracias a ellas aprendí a preparar la tierra, juntar sacha guano y chaka guano, y cultivar mis propios alimentos en casa — una sabiduría que hasta ahora practico junto a mi familia, y que este último año he tenido el gusto de enseñarle a mi hijita, gracias a todas las que me enseñaron a mí.

En ese mismo tiempo conocí más sobre la vida de Doña Máxima Acuña, quien recibió el premio Goldman en el año 2016 por su indomable coraje en defensa de su territorio en Cajamarca, Perú frente a mineros extranjeros.

Su inquebrantable compromiso con la tierra y la forma en que hablaba sobre su conexión con las lagunas y fuentes de agua resonó profundamente en mi corazón.

Vi en ella la misma sabiduría que veía a diario en las mujeres quechuas que tuve el privilegio de acompañar en Cochabamba.

La frase de Doña Máxima que para mí resumió su esencia fue: "Soy pobre y analfabeta pero sé que nuestra laguna y las montañas son nuestro verdadero tesoro y lucharé para que no las destruya."

En apenas veinte palabras, Doña Máxima lo explicó todo.

Una persona no necesita formación académica formal, ni una profesión, ni siquiera saber leer, para conectarse, entender y defender lo más esencial de la vida.

Es más, muchas carreras académicas forman profesionales profundamente desvinculados de esa esencia — personas que salen con su título en mano dispuestas a destruir todo lo sagrado de la tierra.

Si no fuera por esos años de voluntariado donde pude vincularme a lo esencial conviviendo a diario con mujeres quechuas humildes y sabias, yo también podría haberme quedado dentro de esa desvinculación total.

El cuadro que pinté de Doña Máxima en el año 2017 nació de todo eso — de un profundo respeto hacia las mujeres que vienen del área rural y todo lo que tienen para enseñarnos a quienes nacimos y nos criamos lejos de la tierra.

Gracias a ellas, este cuadro ha resonado en el corazón de miles de personas (girando en redes sociales, lastimosamente sin mi nombre como autora).

Gracias a ellas, aún no perdemos el norte respecto al camino que debemos seguir para cuidar la tierra y el agua como los verdaderos tesoros que son.

P.D. Aquí comparto el enlace de Doña Máxima recibiendo su premio Goldman — hasta el día de hoy me saca lágrimas escucharla cantar. Escúchenla con el corazón y entenderán todo: https://www.youtube.com/watch?v=orxv3jPsOgM

Y aquí un documental sobre su lucha: "Hija de la Laguna" https://www.youtube.com/watch?v=-C2_nlhBECE

Aquí les escribo con el nombre que recibí al nacer en este mundo, Annemarie, para luego recibir con mucho cariño el apod...
02/03/2026

Aquí les escribo con el nombre que recibí al nacer en este mundo, Annemarie, para luego recibir con mucho cariño el apodo Annie durante toda mi infancia y adolescencia. Ya de adulta, al llegar a Cochabamba, Bolivia — el lugar que para mí es un honor habitar desde el 2013 — ese apodo se convirtió naturalmente en Anita, para vivir humildemente en esta tierra donde hoy tengo el privilegio de ser ciudadana con doble nacionalidad, estadounidense y boliviana.

Inicié mi vida profesional como artista en 2017 en estas tierras, vendiendo algunos de mis primeros cuadros en reproducciones hechas en afiches en ferias locales de esta ciudad y de forma paralela compartiendo mi trabajo con el mundo desde aquí, siempre con un enfoque de justicia social y un profundo respeto hacia la larga historia de lucha de los pueblos originarios de este territorio — valores que fui conociendo de cerca gracias a las personas y comunidades que me recibieron aquí.

Hoy me encuentro con muchas ganas de compartir mi trabajo y el camino que me llevó hasta este punto en mi vida como mamá, esposa y pintora apasionada por los procesos de sanación personales y colectivos.

Me llena de emoción poder compartir más sobre mi trabajo en estos últimos años y los proyectos que están por venir. Desde donde nací en Minnesota hasta donde llegué a crear mi hogar junto a mi familia aquí en Bolivia, les agradezco por interesarse en mi trabajo y por todo el apoyo que me han brindado en el camino. ¡Gracias y vamos por más!

P.D. La segunda foto es una pequeña muestra de mi trabajo desde mi "estudio" — el campo que me inspira cada día. 🌿

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