26/03/2026
Hace diez años tomé mis primeras clases de encuadernación. Allí aprendí la técnica tradicional de tapa dura con lomo recto y encuadernación japonesa. En ese momento no imaginaba hasta dónde me iba a llevar este oficio.
Con el tiempo empecé a hacer agendas, recetarios, libros de bebé y cuadernos pentagramados. Durante la pandemia crecieron mucho los pedidos personalizados y el boca a boca hizo que empezaran a llegar encargos muy variados.
También fui buscando mi propio lenguaje en las portadas: sellos artesanales, pintura a mano, esténcil y papeles impresos. En ese proceso exploré varias técnicas de encuadernación y cartonaje, siempre con la idea de seguir aprendiendo y mejorando el trabajo.
Hasta que apareció el bordado. Desde entonces, cada cuaderno pasó a ser una pieza única. Los tiempos de producción son más largos, pero el resultado también es más personal y cuidado en cada detalle.
Si vos también estás recorriendo tu camino en este oficio, si estás aprendiendo o si tenés un proyecto y querés sumar nueva herramientas y técnicas, te invito a sumarte a mis cursos virtuales.
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