03/07/2026
Al principio de mi camino como locutora creía que lo más importante era la técnica: una buena voz, un buen micrófono, una excelente calidad de sonido, la música justa.
Con el tiempo entendí que todo eso sigue siendo importante. Es lo que le da calidad al mensaje. Pero descubrí que mi verdadero trabajo era otro: ser el canal para que las palabras llegaran a destino.
Durante años me ocupé de eso. De encontrar la mejor manera de decir, de informar, de emocionar, de acercar.
Y hoy, después de tantos años de profesión, vuelvo a cambiar la mirada.
Ya no creo que solo seamos un canal. También somos quienes elegimos las palabras, quienes construimos los mensajes y les damos un sentido.
En un tiempo en el que la tecnología parece capaz de hacerlo todo, sigo creyendo que hay algo que no puede reemplazar: la humanidad con la que se dice, la empatía con la que se comunica y la enorme responsabilidad que implica cada palabra.
Feliz Día del Locutor para quienes entendemos que nuestra herramienta no es solo la voz, sino el valor de la palabra.