07/05/2026
Poesía y traducción. Qué grato momento, qué charla excelente. Sobre el libro “Ad/herencias”, de W.N. Herbert (conocido como Bill Herbert, nacido en 1961 en Dundee, Escocia) quien leyó y habló con Pedro Serrano, uno de sus traductores y con Jan de Jager, moderador del intercambio. ¿Qué se traduce? ¿Cuánto hay en un poema además de palabras? ¿Cómo se traslada la experiencia vital del poeta? ¿Dónde buscar esas “ad/herencias” implicadas en la escritura? ¿Cuánto evoluciona una obra con el paso del tiempo para traducirla? Estaba presente otro de los traductores del libro, Carlos López Beltrán. Tanto él como Pedro Serrano, ambos mexicanos, compartieron esa tarea de tomar la poesía de Herbert y desentrañar la esencia, los mitos de su lugar natal, los viajes, lo heredado, la percepción enfocada en animales, en detalles, en la luz y las sombras, en lo que se dice y lo que se silencia, como en el notable poema en que su padre, ya mayor, y Apostolos, un pastor cretense, toman un café griego, al amanecer, sin saber una palabra de la lengua del otro y sin embargo se entienden perfectamente.
En el público, Edwin Madrid, poeta ecuatoriano, quien también participó con los mencionados, del Festival Internacional de Poesía de la Feria del Libro, hizo un comentario interesante: en la traducción al francés de un poemario suyo, una traductora se había negado a incluir un poema porque tenía localismos, términos de lenguas originarias, creo, que ciertamente, enriquecen la escritura. Cuánto para aprender.
Esto fue en el marco de las actividades del Club de Traductores Literarios de Buenos Aires, coordinado por Jorge Fondebrider, el 28 de abril en El Jaúl Libros, Gascón 1355, un rincón que vale la pena visitar.
La frutilla del postre, al final, cuando se agotaron los ejemplares, consigo el último, cedido por el autor (con marca en lápiz, en el índice, de los poemas leídos) y una dedicatoria, oh my god, con guiño jazzero: “For Stella (by Starlight). Best wishes”
Y se fue raudamente, un auto lo esperaba para llegar a tiempo a Ezeiza, a su vuelo a Escocia.
Thanks, Bill Herbert, you are the best!