30/09/2026
Cuchi...
- Doctor Gustavo "Cuchi" Leguizamón -
"Toda gran zamba encierra una baguala dormida"
Leguizamon nacio en Salta, el 29 de septiembre de 1917, falleciendo el 27 de septiembre de 2000, fue compositor argentino de música folclórica.
Cuando tenía 20 años le comunicó a su padre, quien prefería que fuera a París para perfeccionarse, que iba a estudiar Derecho; el Cuchi se dirigió a La Plata, donde en 1945 obtuvo el título de abogado.
Cantó con el coro universitario, jugó rugby, fue profesor de historia y filosofía y diputado provincial, y ejerció durante treinta años la abogacía, hasta que decidió abandonar. Según sus palabras: "Estoy harto de vivir en la discordia humana. Me produce una gran satisfacción ver una vieja en el mercado tarareando una música mía."
Una vez venía bastante enojado con todos estos inconvenientes que tiene la vida, y un changuito (muchachito) pasó en bicicleta, silbando la Zamba del pañuelo. Entonces lo paré y le pregunté qué es lo que silba: -No sé; me gusta y por eso lo silbo-, me contestó. Ya ves, ésa es la función social de la música".
Cuando tenía algo más de 25 años, trenzó una amistad entrañable con el poeta Manuel J. Castilla, el hijo del jefe de la estación de Cerrillos, a quien en una de sus obras mayores le diría: "Padre, ya no hay nadie en la boletería". Al Cuchi, muchas veces con letra de Castilla, le debe la música argentina y universal, zambas, chacareras, carnavalitos, vidalas inolvidables en las que habitan el amor, la tragedia, la miseria, el sarcasmo, la ternura.
Era un enamorado de la baguala ("Toda gran zamba encierra una baguala dormida: la baguala es un centro musical geopolítico de mi obra") pero también de Johann Sebastian Bach, Gustav Mahler, Maurice Ravel, Igor Stravinsky, Arnold Schönberg y sobre todo de Beethoven, al que definió con sabiduría como "definitivo". Pero no se quedó ahí, también admiró a otro genio argentino, Enrique "El Mono" Villegas, y a brasileños como Chico Buarque, Milton Nascimento, Vinicius ("Las corrientes de música popular americana más importantes están en Brasil") y el jazzista estadounidense Ellington.
Capaz de organizar en Salta primero y en Tucumán más tarde conciertos de campanarios (literalmente, pues el sonido lo proveían los bronces de las iglesias), es cierto que Leguizamón saltó sobre el pentagrama y pulsó cuerdas, digitó teclados, sopló en maderas, cobres y cuernos, como se escribió alguna vez, a pura oreja. La prueba es que intentó también un concierto de locomotoras, fascinado por "ese instrumento musical maravilloso que tiene fácilmente dieciocho escapes de gas que son sonidos y un pito con el cual se pueden hacer maravillas, por no contar su misma marcha".
Al principio —hasta hizo fundir una quena para agregarla a la máquina— los ferroviarios lo miraban como a un bicho raro. Después se entusiasmaron. Los maquinistas lo saludaban con el saludo sonoro de la locomotora, que además le enseñaron a plasmar.
Seudónimo "Cuchi"
En quechua cuchi significa chancho. En Salta no se le otorga un significado peyorativo a la expresión. Cuando tenía apenas meses de vida a su madre le preocupaba su delgadez. En esa época le ofrecieron unos chanchos para ver si podía comprarlos, pero al verlos muy delgados, exclamó: "¡Pero están flacos como este cuchi!", mirando a su hijo.
Curiosidades
Es descendiente de Martina Silva de Gurruchaga, criolla considerada he***na de la independencia
Ingresó a la Sociedad Argentina de Autores y Compositores de Música (SADAIC) el 10 de diciembre de 1954, como socio número 9891.
A los 2 años, mientras padecía de sarampión, su padre le regaló una quena. Su familia cuenta que pronto le arrancaba al instrumento El Barbero de Sevilla casi íntegro. Después, siempre de oído, la emprendería con la guitarra y el bombo, hasta que acabó en el piano.
Obra
La obra de Gustavo Leguizamón es muy extensa. Es el autor de la música de muchas composiciones que se convirtieron en clásicos de la música popular o folklore argentino, entre ellas: Lloraré, Zamba del Carnaval, la Zamba de Balderrama, La Pomeña, la Zamba de Lozano, Maturana, La Arenosa, Si llega a ser tucumana, y la Zamba del Laurel.
Puso música a varios poemas de Manuel Castilla, formando con él uno de los dúos de compositor-escritor más respetados e interpretados del folclore argentino. Compuso además con poetas como Jorge Luis Borges, Pablo Neruda, Jaime Dávalos, Armando Tejada Gómez, Raúl Araoz Anzoategui, Jacobo Regen, Juan Carlos Dávalos, Miguel Ángel Pérez y Hugo Alarcón.
Extraído de Programa Canto a mí tierra