16/04/2026
AUTENTICOS
Qué fácil es a veces señalar al ladrón, al adúltero, o la pr******ta ,porque son pecados visibles, fáciles de condenar, fáciles de juzgar.
Las personas que han pasado por eso o que han cometido ese tipo de pecados el tipo de gente a las que NO TODOS están dispuestos a acercarse, son personas con la que no todos son sinceros, son personas que deberán acostumbrarse aser el blanco de juicios, críticas y habladurías aunque se hayan arrepentido y hayan tenido un cambio en sus vidas.
Pero qué difícil de y que poco se habla de otros tipos de pecados que no son tan visibles , sino que se manifiestan en el interior, en ese profundo lugar , donde nadie llega, en el corazón del hombre.
El orgullo y la soberbia en creerse superiores o mejores que otros, el chisme como esa necesidad innecesaria de hablar mal del hermano, el juzgar a los demás poniéndonos en posiciones superiores, casi como jueces de aquellos que han errado el camino, La mentira, el odio, los rencores los resentimientos, son algunos de los muchos pecados invisibles que a veces cometemos practicamos o simplemente llevamos en el corazón de los que prácticamente pareciera que la consciencia no nos acusa.
Dios en su palabra por medio del escritor de la carta a los Hebreos 4;16 nos dice lo siguiente :Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.
Dios nos quiere auténticos sinceros desnudos a corazón abierto delante de Él, para tratar con nuestras miserias.
Hay sectores , áreas de nuestra alma que , a pesar de haber recibido a Cristo o haber hecho una oración de fe para darle lugar al Señor a nuestras vidas necesitan ser redimidas, restauradas a nueva, transformadas, y eso no se puede hacer si nos presentamos delante de él con todos nuestros argumentos, paradigmas, títulos, logros, tradiciones que muchas veces traemos, si seguimos atados a nuestro pasado (dimensión de tiempo que ya no nos pertenece ni define) o si nos atamos a un mal que en estos tiempos destruye el corazón como la religiosidad (mantener una apariencia de falsa espiritualidad que no se vive genuinamente).
Un corazón que ha entendido la gracia no sé enaltece , no fortalece su ego, no tiene un concepto de sí mismo más del que debiese tener, no se cree superior a los demás, porque un corazón que entendido lo que es la GRACIA de Dios en su vida MANIFIESTA un corazón humilde, enseñable y receptivo de los deseos de Dios para llevarlos a cabo en la tierra.
Oremos: Padre, me conoces, sabes mis fortalezas pero también mis debilidades, forma mi carácter para ser funcional a tu reino, quita y remueve aunque me duela todo lo malo que hay en mi y hazme nuevo, estoy dispuesto. En el nombre de Jesús, amén!!!