03/12/2024
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La Mansión de los Ecos Olvidados
En lo profundo de un bosque cubierto de niebla, en las afueras de un pequeño pueblo llamado Greywood, se encontraba una antigua mansión conocida como Ravensmoor Hall. La casa, construida en el siglo XIX, llevaba años deshabitada, sus ventanas rotas parecían ojos ciegos que miraban al bosque, y su estructura rechinaba con el más leve soplo del viento. Sin embargo, los aldeanos decían que, por las noches, luces parpadeantes se veían en las ventanas y ecos de voces distantes se escuchaban si te acercabas demasiado.
Nadie se atrevía a entrar… hasta que llegó un hombre llamado Ethan Carter.
El Intrépido Investigador
Ethan era un periodista independiente que buscaba su próximo gran artículo. Había oído hablar de Ravensmoor Hall en una taberna local, donde los lugareños compartían rumores sobre desapariciones y avistamientos sobrenaturales. Intrigado, Ethan decidió pasar una semana dentro de la mansión para documentar los fenómenos paranormales y descubrir la verdad.
Llegó una tarde lluviosa, con su mochila, una linterna, una grabadora y una cámara de video. La puerta principal, aunque deteriorada, se abrió con facilidad, como si la casa misma lo estuviera invitando.
Día 1: Los Susurros
El interior de la mansión era un caos de muebles cubiertos de polvo, candelabros oxidados y paredes llenas de grietas. Mientras exploraba, Ethan encontró un viejo diario en una habitación que parecía haber sido un estudio. El diario pertenecía a Margaret Ravensmoor, la última residente conocida. Sus entradas describían cómo había llegado a la locura, obsesionada con la idea de que algo vivía en las paredes de la casa, algo que murmuraba su nombre por las noches.
Esa misma noche, mientras revisaba sus notas, Ethan escuchó lo que describiría como un susurro apenas audible: “Ethan… ve al sótano…”. Pensando que podría ser un truco de su mente cansada, ignoró el sonido y continuó trabajando, pero el susurro persistió, cada vez más claro.
Día 2: El Retrato Cambiante
A la mañana siguiente, Ethan decidió explorar más a fondo. En el salón principal había un enorme retrato de Margaret Ravensmoor colgado sobre la chimenea. Aunque estaba desgastado por el tiempo, los ojos de la pintura parecían seguirlo dondequiera que iba.
Al anochecer, mientras grababa algunas tomas, el rostro del retrato había cambiado. Margaret ya no lucía serena; su expresión era de pura ira, y los ojos del cuadro ahora estaban inyectados en sangre. Ethan trató de grabarlo, pero su cámara inexplicablemente dejó de funcionar.
Día 3: Las Huellas en el Polvo
Ethan decidió buscar el sótano. Bajó por una escalera angosta que crujía bajo sus pies y llegó a una puerta de hierro oxidado. La abrió con esfuerzo y encontró una habitación fría y oscura, llena de jaulas vacías y símbolos tallados en las paredes.
En el suelo, el polvo revelaba huellas que no eran suyas, y, al fondo, un pequeño maniquí cubierto de cabello humano estaba clavado en una silla. Ethan retrocedió con rapidez, pero algo lo empujó violentamente contra la pared. Cuando se levantó, las huellas habían desaparecido.
Día 4: La Voz en la Grabadora
De vuelta en el estudio, Ethan revisó las grabaciones de audio que había hecho en el sótano. Para su sorpresa, escuchó una voz que no era la suya, susurrando:
“Ravensmoor no te dejará ir… como no me dejó a mí.”
Con un escalofrío recorriendo su espalda, recordó otra entrada del diario de Margaret:
“Aquellos que entran en Ravensmoor están condenados a escuchar los ecos de los olvidados. No hay salida.”
Día 5: Los Habitantes Invisibles
Ethan comenzó a experimentar eventos más perturbadores. Las puertas se cerraban de golpe, sombras inexplicables pasaban por las esquinas de su visión, y las paredes parecían latir como si fueran parte de un ser vivo. En un momento, mientras subía las escaleras, sintió una mano fría que lo sujetó del tobillo, haciéndolo caer.
Cuando miró hacia atrás, no había nadie, pero las marcas de dedos quedaban grabadas en su piel.
Día 6: La Revelación
Ethan decidió que era suficiente. Intentó salir de la mansión, pero cada puerta y ventana estaba inexplicablemente bloqueada. Las paredes comenzaron a susurrar en un coro discordante, repitiendo su nombre una y otra vez. En su desesperación, volvió al sótano, esperando encontrar algo que lo ayudara a escapar.
Allí encontró una carta sellada con cera roja. Al abrirla, descubrió que Margaret había hecho un pacto con una entidad oscura para preservar su vida a cambio de “almas frescas”. Los susurros aumentaron, y Ethan sintió una presencia detrás de él. Al girarse, vio la figura deformada de Margaret, ahora un ser grotesco con ojos vacíos y una sonrisa inhumana.
“Ahora eres mío,” dijo Margaret, mientras la oscuridad lo envolvía.
Día 7: El Silencio
Una semana después, unos excursionistas encontraron la cámara de Ethan fuera de la mansión, pero no había rastro de él. Al reproducir la grabación final, todo lo que se escuchaba eran susurros y una última palabra:
“Ravensmoor…”
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