Centro Cultural El Deseo
Desde que arrancamos haciendo teatro, a nuestro alrededor fueron gestándose proyectos donde lo más importante era compartir con los demás un espacio de expresión pero también de fuga donde, en una especie de microclima, podíamos compartir desde la excusa de lo teatral, momentos festivos, de alegría, con los otros. La idea era movernos en lo que teníamos ganas, con textos nuestros o de otros, y desarmarlos una y mil veces a nuestro gusto y piacere. El Deseo nació justamente de las ganas de tener un espacio para poder seguir haciendo las obras que se no antojaran, alentando a los grupos que se habían generado a lo largo de los años y de los proyectos, para poder seguir compartiendo todos juntos en un espacio físico en común , en el que se sintieran cómodos, bienvenidos, sin depender de horarios de las salas y de tiempos acotados cuando uno alquilaba para ensayar. O Sin tiempos, en función, ya que podíamos darnos la oportunidad de seguir adelante con las funciones sin miedo a que nos bajen por falta de público. Siempre ha sido una prioridad transmitir algo amoroso en la actuación y en los grupos. Y en el público, que es otro de los elementos fundamentales que conforman este encuentro, función a función, por lo que con el tiempo, fuimos también armando un espacio para recibirlos donde se sientan cómodos, y tengan mucho para mirar y jugar. Esa idea de volver a ser niños, que sucede cuando uno actúa, y nunca dejar de jugar como lema, y que intentamos transmitirles a los elencos y alumnos, aparece acá en el living en la previa a cada obra donde vemos como de a poco van acercándose a las cosas que están por toda la sala y cuando se les habilita el permiso a acercarse a ellas, ya están jugando a armar un rompecabezas o a compartir con sus hijos alguna historia inventada en cada marioneta o en cada máscara. Uno va acostumbrándose y perdiendo la noción al habitar el espacio día a día, pero las personas que llegan por primera vez comparten siempre palabras hermosas sobre la calidez del espacio y de quienes los reciben y eso nos reafirma en lo que una vez, justamente, deseamos que El Deseo sea. Incluso la mayoría de los objetos que toman posesión de la sala, ya que hoy día son un montón, han sido regalos de muchos amigos y también de desconocidos que llegaron y se entusiasmaron en compartir con nosotros algo que tenían y que sentían que aquí iba a entrar en sintonía. Nos llena de orgullo que eso suceda.
Con respecto a lo creativo, en los últimos años, por el boca en boca y la recomendación de personas que asistieron, de amigos y conocidos, fueron acercándose muchas obras de afuera, permitiéndonos también hacernos cargo de que este espacio tan familiar, plagado de nuestra energía por seguir proyectando, ya que todos los años estamos estrenando por lo menos una o dos obras nuevas del grupo o de los más íntimos, ya era un teatro con todas las letras, y que desde ese mismo lugar amoroso, y sin necesidad de especulaciones o distancia o grandes curadurías, podíamos tener una programación con obras que siempre nos dieron placer tener. Y cuyos elencos han vuelto casi todos y muchos forman parte hoy de la gran familia que es El Deseo y que sigue creciendo incansablemente. Paso a paso trabajamos hace 6 años en este proyecto llamado El Deseo, pero que dentro nuestro viene madurando desde muchos antes. Hoy lo vemos crecer, llenarse de gente. Vemos caras nuevas disfrutando el estar en nuestra sala, las vemos volver con amigos, y lo que más nos enorgullece es que, desde esas ganas primeras de abrir un espacio cálido para compartir entre nosotros, desde lo que nos gusta, y gestar nuestros proyectos, podemos seguir profesando que el teatro puede ser un espacio afectivo, que transmita alegría, que abra la puerta a sueños nuevos y que incite a seguir creando.
Estrenamos con “El enfermo imaginario” con el grupo de El Deseo bajo la dirección de Fabián Caero en 2012 y “Disculpen que no me levante”. A partir de allí, no dejamos de hacer obras y de recibir a amigos y elencos invitados. “Al servicio de la comunidad” de Andrés Binetti y Mariano Saba, “Tan Gris, Tan primaveral”, “Donde terminan los Rieles” y “Río que va” de Tato Cayón, “El Avaro” , “Desde la lona”, “El aviso”, “El Lugar”, “En los bajos corvina no sale”, “Ofelia Machin”, “Mascaritas en la ventana” y “el asesino de la ventana”, “El tiempo de las mandarinas”, “La edad de la madurez”, “Los cartoneros de la Diosa Caissa”, “Llegó Godot”, “Cuidado que están los chicos”, “Trigo” de Roberto Ca****la, “Un chino”, “La caridad de los extraños”, “Furufuhué, la leyenda del Viento” entre muchas otras obras que recibimos con mucha alegría. Además grandes maestros de actores cono Gerardo Chendo han dado seminarios. Y todos los años las clásicas clases anuales y de verano de clown y teatro con técnica clown, por Fabián Caero y Alejandra Martínez, y nuestra ya esperada varieté “Va como piña” donde compartimos el trabajo del grupo y de los amigos más íntimos.
El Deseo es apto para clases, ensayos, ciclos de debate, espectáculos, muestras. Cuenta con una sala habilitada con capacidad para 30 personas, un escenario de 7mts de ancho x 5mts de profundidad. Planta de luces: 2 par 1000, 6 par 500, 2 fresnel de mil, 4 par mil led. Wifi y equipo de música con entrada para mp3 y tres bandejas de cd. Además, posee un cálido espacio tipo living para utilizar como sala de espera, o para charlas y encuentros.
Nos encontramos en el barrio de Balvanera, a dos cuadras de Av. Jujuy y Av. Belgrano. El espacio se puede alquilar por día y por hora. Para informes y reservas, se pueden comunicar al 4941-4954.