16/05/2026
¿Qué sería de nuestra vida sin los colores?
¿No han notado que cada día, a cada hora, a cada momento hay menos colores en nuestras ciudades? Se ve que no es aesthetic, los autos, los celulares, las heladeras, la ropa y electrodomésticos son todos con tono de grises, blancos o negros. Ya no es como en los noventas que todo era más colorinche, ahora, la moda, es sin color. Algunos dicen que les da paz y que los colores son más caóticos.
Lo mismo pasa con las luces, ahora hay luces cálidas y luces frías y cada una es para diferentes espacios. Las primeras invitan al descanso, a la relajación y hace que los espacios se sientan íntimos y confortables, los tonos son amarillos o naranjas y se usan en living, comedores, dormitorios o salas de estar. Y las luces frías, en cambio, de tono blanco brillante o ligeramente azulado activa al ser humano, facilita la concentración y permite distinguir los detalles y los colores. Se usan normalmente en baños, cocinas o escritorios.
Es como que todo está pensado para evitar el stress y que las personas rindan mejor en el trabajo, porque así nos quieren, el capitalismo es así, quieren que seamos como hormigas y que vivamos para trabajar. De casa al trabajo. Y ahora con internet, las redes sociales y los servicios a domicilio, la gente sale cada vez menos de sus casas, es la dictadura perfecta, la prisión sin rejas.
Yo prefiero lo caótico, deberíamos imitar a la naturaleza que está atestada de colores y cambian según las estaciones, por ejemplo, ahora, estamos en otoño, la estación más linda si nos referimos a colores. Las calles están bañadas de hojas color ocre, rojas y amarillas. Un espectáculo para la vista, para los que sabemos ver.
Volviendo a los colores, yo de chico pensaba que antes de que existiera la tv. a color la gente veía en blanco y negro y lo relacionaba como en las películas que cuando intentan contar algo que sucedió en el pasado, lo representan en blanco y negro. Y para mí los colores nacieron cuando nací yo, todo lo anterior a mí era pasado, por ende; blanco y negro. Tengo una anécdota muy graciosa de cuando era chico, en casa había una tele a color y era una de las pocas que había en Argentina en ese momento, y, un día fui a lo de Carlitos (un amigo del barrio), y cuando volví le dije a mi madre: la tele de Carlitos está rota. En realidad era una tele blanco y negro, no faltaron las risas.
Pero me imagino que es una moda, ya volverán los colores y seremos millones.