19/10/2025
Celebramos hoy, como cada 18 de octubre, la solemnidad de San Lucas. Fue oriundo de Antioquía en Siria y médico de profesión, según comenta Pablo en su Carta a los Colosenses (4,14).
Las circunstancias de su conversión son imprecisas, pero se estima que, alrededor del año 50, se unió a San Pablo en su propósito de difundir la Palabra por Macedonia, Filipos, Jerusalén, Cesarea y Roma, entre otros destinos, y lo acompañó fielmente en más de una ocasión de cautiverio.
Lo conocemos como el autor del tercer Evangelio canónico y del libro de los Hechos de los Apóstoles, que narra la obra de los discípulos de Cristo y el nacimiento de su Iglesia. La tradición, asimismo, lo destaca como confidente de la Virgen María, quien le narró episodios como el de la Anunciación, el Nacimiento de Cristo y del Bautista y la Presentación en el Templo. En ocasión de estos testimonios se dice que realizó varios íconos de Santa María y el Niño, atento a sus dotes de diestro pintor. Es esta una de las facetas que lo convertirá en patrono de los artistas y que devendrá iconografía del Santo, con mayor profusión a partir del siglo XV.
Sin dudas, no obstante, su rol de evangelista es el que más frecuentemente encontraremos representado. Podremos verlo provisto del libro que representa su legado evangélico y podrá hallarse acompañado o reemplazado por la figura de un toro o un buey. Este animal es parte de los cuatro seres vivientes, junto al águila, el hombre y el león, a los que refiere Ezequiel en su Libro y San Juan en sus revelaciones apocalípticas. Los comentarios de los santos Ireneo, Jerónimo y Agustín, entre otros, los han relacionado simbólicamente con los evangelistas Juan, Mateo, Marcos y Lucas.
La imagen que vemos es una de las múltiples representaciones de este vínculo. Se trata del Evangeliario de Godescalco o de Carlomagno, realizado a comienzos de la década de 780.