10/04/2026
hoy día abunda el barrilete farandulero, gente que por un like en redes hace cualquier cosa. Mucha gente dispuesta a hacer idioteces para ser visible un ratito. La cobardía se ha vuelto moneda corriente. Frente a este presente horrible, la pedagogía tiene hasta ahora desarrolladas pocas herramientas: el diálogo como remedio universal no estaría surtiendo efecto. No tenemos la solución, pero de tenerlos enfrente les diríamos: "forros, tener huevos/ovarios es hacer arte en serio."
El único lugar donde te deposita el hecho de hacer un escrache tan patético es el de barrilete: sos un ente no inteligente que puede ser utilizado y llevado de las narices apenas por cualquier algoritmo o chisme de pasillo. Fuiste reducido a casi nada y así tus propios actos te llevan derechito a la categoría copito.
¿Cómo romper esa lógica?
Un presidente lumpen, su hermana lumpen y un jefe de gabinete lumpen oficializan una "cultura lumpen" preexistente, donde la premisa es destruir. Cultura netamente colonial, un lumpenaje colonial vacío, hueco, sin pretensiones ni pensamiento ni saberes propios: sin soberanía. Obediente y sumiso, ultra cipayo, incapaz de concebir nada que no sea romper o joder. Entregado de pies y manos pero también de ideas, cede toda iniciativa a "los de afuera": ellos saben qué hay que hacer, cuando y cómo; el papel servil que la colonia adjudica a los de acá es sólo mirar, aplaudir y abrir la puerta. Y romper la obra de los que se oponen a la entrega, los que sueñan otra cosa.
El arte se construye, se rompe el balero, labura, estudia, analiza, critica. Tiene mil problemas aunque los enfrenta. Se mueve, labura y se ejercita. Crea algo que no existía antes, imperfecto, incompleto pero vivo. Y sobre todo, se hace cargo, pone la jeta, la cabeza, el cuerpo y el alma.
¿Cómo no vamos a derrotar al lumpenaje cipayo y colonial? Vamos! 💪🏽