16/07/2024
Cuánta pena. Cuántas cosas buenas le quedaban por hacer… No me hace falta buscar adjetivos para Patri, me sobran: maravillosa profesora, siempre poseedora de vasos medio llenos, ejemplo de responsabilidad y compromiso, fiel a sus principios en palabras y en actos, firme en sus convicciones, generosa en saberes (también en “haceres y teneres”), llena de ideas y proyectos, inteligente y estudiosa, amadora de su familia, excelente compañera (me animo a afirmar que fue la mejor en mis treinta y tres años de docencia), buena, querible… entrañablemente querible…
Dos días antes de irse publicó un fragmento de Rayuela –“En lo alto está el Cielo, abajo está la Tierra, es muy difícil llegar con la piedrita al Cielo, casi siempre se calcula mal y la piedrita sale del dibujo(…) para llegar al Cielo se necesitan, como ingredientes, una piedrita y la punta de un zapato.”- No tengo dudas de que la piedrita de Patri ya llegó al Cielo y que seguramente allí, en el Cielo de su Rayuela, ya armó un aula para que todos disfruten de ella.
Agradezco que se haya cruzado en mi Rayuela y la haya hecho un poco mejor.
La extraño… para siempre.